13 de diciembre 2004 - 00:00

Mucho público para Pantalla Pinamar

Pinamar (enviado) - Buena organización, salas casi completas, y atendible equilibrio entre el gusto del público y el de los artistas resumen el estilo del nuevo festival Pantalla Pinamar, que comenzó el sábado en esta ciudad, conducido por Carlos Morelli. Claro que la cosa tiene sus bemoles. Por ejemplo, «Tiovivo c. 1950» (aquí rebautizado «Carrousel c. 1950»), de José Luis Garci se dio con media sala, y no todos los espectadores llegaron hasta el final. Pero la culpa no fue del público ni de la ciudad, como diría alguien, sino del horario de medianoche que le tocó, y los 150 minutos que dura, compuesto prácticamente por viñetas de tono apagado, que a veces ni siquiera tienen resolución.

Extrema su estilo, el autor, para pintar la vida de pequeña ilusiones y perdurables decepciones de sus varios personajes, pero algunas de esas viñetas son realmente antológicas, entre ellas las correspondientes a Miguel Angel Solá y Andrea Tenuta (en plan Elina Colomer) como un director argentino y su estrella charlándose al director del banco que ha de financiarles su debut en el cine español, previo franeleo con la censura franquista. Así habrán andado Hugo del Carril y Luis César Amadori en la vida real.

El mismo don de observación, pero concentrado en una comedia de caracteres muy bien representados, mostró la nacional «Cama adentro», del debutante Jorge Gaggero, con Norma Aleandro como una señora venida a menos, en conflicto con su doméstica, que a su vez patronea al marido. Gran revelación es la partenaire, Norma Argentina, mujer doblemente notable, por su trabajo actoral, y porque, curiosamente, no surgió de un casting de actrices, sino de un casting de personal doméstico (así fue la convocatoria, en busca de alguien bien creíble para el papel).

El patrón la mandó a ver qué era eso, ella entró con aire de «a mí no me van a tomar el pelo», y ahora no sólo sigue como actriz vocacional, sino que ya se ligó viajes a San Sebastián (donde «Cama adentro» se dio fuera de competencia) y a Pinamar, en tanto el patrón sigue en su casa. Para esta película hubo que hacer dos funciones, y en la segunda todavía quedó gente afuera.

Pero la sección más llamativaes una donde el público debe votar su favorita entre las nacionales que compitieron exitosamente en los principales festivales del año. Ahí ya aplaudieron «El abrazo partido» y «Roma», y hoy se verán dos todavía sin estrenar en el país: «Adiós, querida luna», y «Whisky», una comedia más bien uruguaya (no confundir con «Whisky, Romeo, Zulú», que va en otra sección).

Mientras, en el sector ( exclusivo para gente de la industria) de «working progress» de producciones nacionales, impactó muy fuerte «Iluminados por el fuego», el drama de Tristán Bauer sobre la Guerra de Malvinas, que promete ser uno de los mayores estrenos locales del 2005.

Frivolizando un poco, la figurade la inauguración fue
Analía Gadé: traje sastre color crema, corbata de lentejuelas, cuatro prendedores en la solapa, amplias pulseras en cada muñeca, voz reposada, señorial, hipnótica. Para ella fue el primer Pino de Oro, emblema del festival, y será el anteúltimo homenaje, cuando el sábado próximo se presente una copia restaurada de «Ayer fue primavera», que protagonizó cuando muchachita hace justo cincuenta años.

Pero al momento de este envío, los homenajes son para
Sandra Sandrini, Julieta Magaña y María José Demare, las primeras hijas de artistas que vinieron a vacacionar a estas playas, y prestigiarlas con sus respectivos padres.

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