26 de octubre 2007 - 00:00

Muestra homenaje a Martha Peluffo

La muestra queexhibe elCentroRecoletaincluye 40obras nuncavistas deMartha Peluffo,y se centraprincipalmenteen sus osadose intensos«Autorretratos»de 1968.
La muestra que exhibe el Centro Recoleta incluye 40 obras nunca vistas de Martha Peluffo, y se centra principalmente en sus osados e intensos «Autorretratos» de 1968.
En la Sala C del Centro Cultural Recoleta se presentan 40 obras inéditas de Martha Peluffo (1931-1979), muestra homenaje a una protagonista de la escena artística de los «coruscantes» años 60.

Alrededor de 20 de las pinturas expuestas estaban disgregadas en diferentes países de Latinoamérica y al cabo de tres años de intensa búsqueda, su hija, la actriz Verónica Llinás, las encontró en Colombia en el taller de Felisa Bursztyn, una íntima amiga de su madre, también ya fallecida.

Martha Peluffo integró hacia fines de los 50 los grupos Boa y Phases, liderados por el poeta Julio LLinás con el que se casa en 1959. Phases se presentó en 1963 en el Museo de Bellas Artes junto a más de 50 artistas, entre ellos, Alechinsky, Corneille, Jacques Lacomblez, los argentinos Chab, Langlois, Caride, Borda, Polesello, y el catálogo fue prologado por Romero Brest, Llinás y Jaguar, director de la revista surrealista del mismo nombre de París.

La obra de esa época, de carácter matérico, puede considerarse como una especie de adelantada del Informalismo. Participó en bienales y premios de nuestro país y del exterior, frecuentó a los artistas del Di Tella y a los de la Nueva Generación. Fue premiada en la Bienal de San Pablo de 1963, integró exposiciones internacionales itinerantes entre 1964 y 67, entre ellas, «The Emergent Decade», auspiciada por Cornell University Latin American Year y The Solomon Guggenheim Museum. En 1968 expuso en Galería Rubbers su primera serie de autorretratos que en los diez años siguientes serían el leitmotiv de su obra.

Coincidiendo con la actual muestra se ha editado el libro de Victoria Verlichak sobre su vida y obra con prólogo de Luis Felipe Noé. «Martha Peluffo-Esta soy Yo», un subtítulo que no podría ser más adecuado. La recordamos como una mujer bellísima, su presencia jamás pasaba inadvertida en los círculos por entonces reducidos de galerías de la calle Florida, la Galería del Este y los cafés aledaños.

«Cuando des el salto/volarás/ y tus pies no pisarán más la tierra.../de agresión y de sufrimiento», escribió la artista unos años antes de su muerte. Esta frase se encuentra en una pared de la sala coronando una serie de obras muy potentes que toman como metáfora el tema del «vuelo», grandes pinturas en las que el cuerpo en movimiento parece flotar o volar.

La muestra centrada principalmente en sus «Autorretratos» de 1968 constituyen un viaje al interior de su intensa personalidad reflejada en un atrevido dibujo, en una exposición descarnada de su cuerpo, de expresiones sin concesión alguna, primeros planos, a veces multiplicados , color osado, verdes, lilas, azules, un choque visual y emocional. En «Cómo me veo», el capítulo que aborda este momento en la obra y vida de la artista, ella misma dice: «Estoy intentando un reconocimiento de esta Martha Peluffo en dos fases principales: cómo me veo yo y cómo me parece que me ven los demás». Este pase a la figuración constituye un quiebre con el surrealismo y el informalismo en los que estaba inserta por eso declara: «creo que como actitud, no hay nada más surrealista que pintarse a sí mismo».

Se relatan también sus experiencias con LSD -de moda entre hippies, artistas y psicoanalistas-«con el ácido llegué a verme, inclusive en los mismos colores». Estas obras fueron consideradas por algunos críticos como pertenecientes a la Nueva Figuración con técnica del Pop Art , opiniones refutadas por la artista. Los «Autorretratos» están pintados sobre la base de imágenes fotográficas, «la fotografía da la objetividad que tenemos cuando miramos a otro» y «el autorretrato significa que me remito a mi realidad», decía entonces.

La exposición que tuvo lugar en Rubbers, en 1963, «7 Días con Martha Peluffo» despertó opiniones contradictorias. Destacamos lo escrito por Guillermo Whitelow: «Artista compleja, antes volcada al surrealismo, ha descubierto la potencia que deriva de la propia imagen magnificada , creando un obsesivo temario de repeticiones sarcásticas». El libro, a través de siete capítulos, un importante trabajo de investigación, pleno de citas y testimonios de aquellos que la frecuentaron y se ocuparon de su obra, da cuenta de la vida de una artista, que según su hija Verónica, «renunció a lo cómodamente correcto y decidió explorar en su tela y en su alma».

Para los testigos de esa época, es también un reencuentro con el ambiente artístico en permanente ebullición de Buenos Aires y sus protagonistas así como con la convulsión política de comienzos de la década del 70 y su trágico desenlace.

Aunque gravemente enferma, Martha Peluffo nunca dejó de pintar. Murió el 29 de diciembre de 1979.

La muestra que exhibe el Centro Recoleta incluye 40 obras nunca vistas de Martha Peluffo, y se centra principalmente en sus osados e intensos «Autorretratos» de 1968.

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