26 de junio 2018 - 00:00

Murió Diana Álvarez, baluarte de la TV

Murió Diana Álvarez, baluarte de la TV
Murió ayer a los 76 años la destacada directora de televisión Diana Álvarez, de larga trayectoria y especial brillo en la década del 80, con la primavera democrática. Álvarez, que se inició en el oficio desde muy pequeña (su primer trabajo fue como asistente de Narciso Ibáñez Menta en el viejo Canal 7), dirigió muchas de las más notables entregas de la TV argentina, entre ellas "Lo mejor de nuestra vida... nuestros hijos, "Un mundo de veinte asientos", "Estrellita mía", "La extraña dama", "El oro y el barro", "Para toda la vida", "Hombre de mar", "Nosotros y los miedos", "Alén, luz de luna", e inclusive la televisación y grabación del "Nunca Más" en 1985. Su talento y capacidad profesional hicieron habitual que también fuera convocada para dirigir en otros países como Perú, México, Chile, España, Uruguay y Puerto Rico. En España dirigió la citada "El oro y el barro" y "Buscavidas", para Antena 3. Entre otras distinciones recibió el Santa Clara de Asís, Prensario, Martín Fierro, Konex, y en 2013 el Premio DAC por su trayectoria.

"Sin amor y sin pasión no se puede dirigir televisión", dijo en una oportunidad. "En 1952 mi papá compró el televisor, un Admiral grandote. Entonces vi a Narciso: 'Obras maestras del terror', la primera que hizo en vivo en canal 7. También veía a los Campoy-Cibrián. Después todos los días a iba a Canal 7, pero no me dejaban entrar. Un día, el portero se apiadó y me dijo: 'Esa que viene ahí es Martha Reguera'. Me dejó entrar con ella. Había otra mujer directora, María Herminia Avellaneda. Yo tenía 15 años y empecé a ayudar en forma gratuita. Después, como Martha también era directora artística en una agencia de publicidad, me llevó para trabajar allí a la mañana porque yo iba al colegio por la tarde. Martha estaba casada con Martín Clutet, quien junto con Nicolás del Boca, Edgardo Borda, Tito de Miglio y otros directores empezaron la televisión. En el 51, 52 no había nadie. Fue muy difícil todo, fue pase y haga. En 1961, gracias a Martha, me llamó Narciso Ibáñez Menta. Me pusieron como tercera asistente de dirección. Fui escalando en el trabajo. En el 67 empecé a hacer puesta en escena y dirección de actores. Alberto Migré, con el que trabajé gran parte de mi vida, quería que dirigiera cámaras, pero yo todavía no estaba preparada para eso y era muy responsable. En 1972 se produjo el gran salto, mientras se hacía 'Rolando Rivas, taxista' y 'Un extraño en nuestras vidas', las dos dirigidas por Roberto Denis. Al mes, Alberto me dijo: 'Diana, ¡basta! La tira la hace usted completa: puesta en escena y dirección de cámaras'. Así empecé a dirigir en forma integral".

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