Eugenio de Andrade, gran voz de la
poesía portuguesa, murió ayer a los
82 años.
Lisboa (ANSA, EFE) - El poeta Eugenio de Andrade, una de las figuras más destacadas de las letras portuguesas del último medio siglo, murió ayer en Oporto a los 82 años. En 1939 publicó su primer poema, «Narciso», firmado con su nombre verdadero, José Fontinhas. Poco después, comenzó a utilizar el seudónimo de Eugenio de Andrade. En noviembre de 1942 editó «Adolescente», su primer libro de poemas. A partir de 1948 conoció el éxito internacional con «Las manos y los frutos». Su obra comprende más de 200 títulos de poesía, prosa, antologías, libros infantiles y traducciones al portugués de grandes poetas extranjeros, entre los cuales se cuenta Jorge Luis Borges. Su obra fue traducida a 20 idiomas, lo que lo convirtió en el poeta portugués más conocido en el exterior después de Fernando Pessoa.
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Otras obras suyas son «Los amantes sin dinero», «Las palabras prohibidas», «Mar de septiembre», «Rostro precario» y «Blanco sobre blanco». Eugenio de Andrade está considerado por muchos como la voz más interesante de la poesía portuguesa contemporánea. Poeta esencialmente lírico, recibió en 2001 el Premio Camoens, equivalente al Cervantes para la lengua portuguesa, por una obra considerada «una de las más luminosas» de la lengua portuguesa. También recibió el Gran Premio de Poesía de Portugal (1989) y el premio «Vida Literaria» (2000). El Nobel de Literatura en 1998, el portugués José Saramago, definió a Andrade como uno de los tres mejores poetas portugueses de todos los tiempos y consideró su obra como una poesía del cuerpo a la que llega mediante una depuración continua. Informate más
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