31 de agosto 2006 - 00:00
Murió Glenn Ford, un ícono de los años dorados de Hollywood
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Ya instalado en la Columbia, Ford alcanzó el rango estelar en las dos siguientes décadas, a pesar de permanecer suspendida su carrera debido a su participación como marine en la Segunda Guerra Mundial.
"So ends our night" (1941) de John Cromwell, "Texas" (1941) de George Marshall o "El barco de la muerte" (1942) de Sidney Salkow, hicieron conocido el rostro de Glenn, aunque su máxima popularidad sería alcanzada tras su regreso de la contienda bélica cuando protagonizó al lado de Rita Hayworth la mítica película realizada por Charles Vidor "Gilda".
Con Rita ya había aparecido en 1941 en el drama "The Lady in question" (1940), un film también dirigido por Charles Vidor, y repetiría en tres ocasiones más, "Los amores de Carmen" (1948) de nuevo bajo la batuta de Vidor, "La dama de Trinidad" (1952) de Vincent Sherman y "La trampa del dinero" (1966), con la dirección de Burt Kennedy.
En la parte final de los años 40 intervendría en títulos como "Una vida robada" (1946), al lado de Bette Davis o "El hombre del Colorado" (1948) de Henry Levin, aunque por ahora su filmografía careciera de excesiva brillantez.
Su mejor etapa profesional vendría en la década de los 50, en la que aparecería en películas de primera magnitud. "El desertor del µlamo" (1953) de Budd Boetticher, "Los sobornados" (1953) de Fritz Lang, "Deseos humanos" (1954) de Fritz Lang, "La melodía interrumpida" (1955) de Curtis Bernhardt, "Semilla de Maldad" (1955) de Richard Brooks, "La furia de los justos" (1955) de Mark Robson, "Llega un pistolero" (1956) de Russel Rouse, "La casa de té de la luna de agosto" (1956) de Daniel Mann, "Jubal" (1956) de Delmer Daves, "El tren de las 3.10 a Yuma" (1957) de nuevo con Daves, al igual que "Cowboy" (1958).
"Furia en el valle" (1958) y "Un muerto recalcitrante" (1959), ambas de George Marshall, son títulos imprescindibles si se quiere admirar la versatilidad interpretativa de este gran actor, que tanto exhibía su talento en comedias, westerns o dramas.
Por esa época, Glenn Ford se encontraba casado con la actriz, cantante y bailarina Eleanor Powell, con quien había contraído matrimonio en 1943 y de quien se divorciaría en 1959.
En el aspecto cinematográfico, Ford no igualó los títulos de los 50, pero en el decenio sesentero también participó en interesantes películas como "Cimarrón" (1960) de Anthony Mann, "Un gángster para un milagro" (1961) de Frank Capra, "El noviazgo del padre de Eddie" (1963) de Vincente Minnelli, "Chantaje para una mujer" (1962) de Blake Edwards, "Los cuatro jinetes del apocalipsis" (1963) de Minnelli, "La furia de los cobardes" (1964) de George Marshall o "Smith" (1969) de Michael O'Herlihy.
En los años 70, se volcó en las apariciones televisivas y muy pocas veces retornó a la pantalla, siendo su aparición más popular en la adaptación cinematográfica que Richard Donner efectuó del cómic "Supermán" (1978).
Glenn Ford se volvió a casar en dos ocasiones, la primera con la actriz Kathryn Hays, quien puede ser contemplada en títulos como "Noche de violencia" (1966) o "Una tumba al amanecer" (1968).
Mientras que su última esposa fue Cynthia Hayward, varios años menor que él.



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