(21/02/2001) A partir de la muerte de Stanley Kramer -el lunes, a los 87 años, a causa de una neumonía, aunque recién se supo ayer-, Hollywood volverá a recordar momentáneamente al pionero del cine independiente norteamericano al que la Academia nunca le dio un Oscar por alguna de sus películas (sólo recibió el premio especial Irving Thalberg en 1961, el año del «Juicio en Nuremberg»).
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Como director y productor, Kramer es responsable de algunos de los films más recordados de los años '50 y '60. Cualquier amante del cine recordará clásicos como «A la hora señalada», «Fuga en cadenas», «Juicio en Nuremberg», «El mundo está loco, loco, loco», «Heredarás el viento», «On the Beach», «El salvaje», o «¿Sabes quien vino a cenar?».
Lo que el mundo, y especialmente Hollywood, parece haber olvidado es que esas películas que marcaron momentos fundamentales en la carrera de gente como Gary Cooper, Sidney Poitier, Marlon Brando, Maximilian Schell, Fred Zinemman, Tony Curtis, Edward Dmytryk y Ava Gardner, y de tantos otros actores y directores, tuvieron como factor común a Stanley Kramer.
Uno de los primeros productores y directores que reunieron el doble perfil que significa «independiente» (producciones ajenas a los grandes estudios y con un toque audaz o comprometido) fue Kramer, cuya obra jamás se mencionó, ni mucho menos proyectó en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. El éxito de taquilla de muchas de las películas antes mencionadas sirvieron para dejar claro que un independiente podía hacer dinero en el cerrado Hollywood de los '50. Lo que no significa que sus films gustaran a todo el mundo: John Wayne se indignó tanto con «A la hora señalada» («la película más antiamericana que vi en mi vida»), que le pidió a Howard Hawks retrucarla con otro western magistral, «Río Bravo». Stanley Earl Kramer nació el 23 de setiembre de 1913 en Nueva York. Irónicamente el futuro «antiamericano» perfeccionó su talento para el cine en el ejército, ya que durante la Segunda Guerra trabajó haciendo documentales didácticos para las tropas. El teniente Kramer produjo su primera película en 1948, «So this is New York».
Pronto su firma era sinónimo de películas tan importantes como «Champion» con Kirk Douglas o «La muerte de un viajante» con Fredric March. Luego del éxito de «A la hora señalada», Kramer decidió dirigir sus propias películas, y si bien es cierto que su carrera como productor fue mucho más compacta que el conjunto de sus trabajos como realizador, con un estilo más teatral y didáctico que el de los directores que antes contrataba, tampoco se pueden desdeñar logros antológicos como «Fuga en cadenas» o la desgarradora «On the Beach», quizá la más desoladora visión del holocausto atómico jamás filmada (son films tan actuales, que ambos han tenido múltiples remakes y variaciones, en especial en producciones para TV). En los '70, una seguidilla de fracasos como «RPM» y «Oklahoma Crude» le cerraron todas las puertas en Hollywood.
El argentino Hugo Fregonese dirigió una de sus mejores películas hollywoodenses para Kramer: «Mis seis presidiarios» le valió a Fregonese el premio al mejor film de 1952 por la asociación de directores estadounidenses. Fregonese definió así su relación con Kramer en una vieja entrevista: «El Hollywood de los años '50 era una maquinaria enorme, donde cada estudio sacaba 50 películas por año. La única excepción a ese estilo de trabajo era Stanley Kramer. Y luego de filmar 'Mis seis presidiarios' para Kramer, mis accciones se cotizaron en alza».
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