Siempre se lo estimó en el medio como un director de alto vuelo, si bien las principales distinciones del área teatral recién le llegaron en los últimos años. Ya desde sus comienzos al frente del legendario Centro de Experimentación Audiovisual del Instituto Di Tella (que dirigió entre 1963 y 1970) asumió la tarea de dar a conocer a nuevos dramaturgos como fue el caso de También fue uno de los más entusiastas difusores de la obra del austríaco
Hace un tiempo se fracturó la cadera en un accidente hogareño (el director vivía solo), lo que lo obligó a depender de un bastón, pero a pesar de este incidente y de la abundante barba blanca que lucía en los últimos tiempos, nunca dejó de transmitir energía en su trabajo. Sus restos serán cremados hoy, por decisión de su familia.
Dejá tu comentario