16 de julio 2019 - 00:00

Museo Fortabat lanzó valiosos estudios sobre obras de arte

El primer título fue "La cautiva", de Juan M. Blanes, a cargo de Gabriel Peluffo Linari. La segunda, "El almuerzo", de Antonio Berni, por Roberto Amigo.

El almuerzo. El emblemático cuadro de Antonio Berni, segundo título de la colección Amalita.
El almuerzo. El emblemático cuadro de Antonio Berni, segundo título de la colección "Amalita".

El Museo Colección Amalia Lacroze de Fortabat ha cumplido una década y, entre los programas de renovación, además de la publicación un nuevo catálogo, figura una serie de libros dedicados al estudio de obras específicas. Escritos por investigadores, los ensayos exploran una única obra del patrimonio de la Colección. La selección de la serie, titulada “Amalita”, está a cargo del director académico, Roberto Amigo, mientras la coordinadora editorial es Patricia Caramés.

En los primeros meses de 2019 se presentó “La cautiva”, título dedicado a la pintura del uruguayo Juan Manuel Blanes que está acompañado por un ensayo crítico de Gabriel Peluffo Linari. La semana pasada se celebró con un brindis la publicación de “El almuerzo” de Antonio Berni, cuyo autor es el propio Amigo. Antes de fin de año se presentarán publicaciones sobre “La Torre de Babel” del círculo de Maarten van Heemskerck, con un texto de Ángel Navarro, y “Antinea”, obra de Dimitri Chiparus, que analizará Astrid Maulhard.

Desafiando una intimidante tormenta, el público del Museo llegó el jueves pasado para escuchar en la inmensidad de la sala principal del Fortabat, las palabras de Amigo que presentó su propio libro frente a “El almuerzo” (o “Domingo en la chacra”), la pintura de Berni. El análisis de la obra revela una historia sorprendente. Pintada en 1945 y expuesta en 1947, repintada en 1952 y de nuevo en 1971, la imagen original se ha transformado. “El almuerzo” dejó de ser una escena familiar, se ha convertido en una pintura social.

Amigo descree de la expresión del propio Berni quien, en 1974, afirmó: “En esta exposición presento ‘Domingo en la chacra’, obra que mide 200 x 400 cm., comenzada hace 25 años, inconclusa en parte, había quedado arrumbada en mi taller. La muestro al público con recientes retoques para dar el hilo conductor necesario a la comprensión de los actuales collages con el tema de Juanito Laguna”. El personaje, ese niño que, al igual que Berni durante su infancia, vivía en una chacra hasta que en busca de oportunidades marchó a la ciudad, había nacido en 1958. Y la pintura que, supuestamente estaba “inconclusa” y “arrumbada” en el taller, le sirve al artista para poner a Juanito en el primer plano con una clara referencia a “La Última Cena” de Leonardo y de otros artistas que trabajaron el tema, como Tiepolo o Tinttoreto. La presencia del mantel blanco invita a asociar las imágenes con distintas versiones de “La Última Cena”, y lo mismo ocurre con los animales que se reiteran en estos cuadros. El análisis de Amigo es exhaustivo, coteja hasta el perro pointer que aparece en la obra con el que encuentra en una foto, jugando con el propio Berni. No obstante, los cambios cromáticos de la pintura ocupan el primer lugar en la investigación. El advenimiento del Pop implica la llegada de colores radiantes, como el rojo del sweater de Juanito. El dato reviste interés porque Berni “modernizó” con los colores del Pop no sólo “El almuerzo” sino además su gran pintura “Orquesta típica” de 1939 y repintada en 1975.

Cuando murió Berni, el 13 de octubre de 1981, “Domingo en la chacra” escoltaba su féretro. “Allí figuran tres generaciones de la familia Berni”, afirmaban entonces. A pesar de los retoques que dificultan el reconocimiento filial, allí están las figuras poderosas del abuelo y la madre del artista, Margarita Picco. La cabecera del lado derecho de la mesa está vacía; su padre, un sastre italiano, partió para Italia durante la Primera Guerra Mundial y nunca volvió.

“Este ensayo trata de develar el porqué de los cambios. Desde lo visible se tratan de reconstruir las diversas capas ocultas”, dice Amigo para culminar la charla. Así celebra una colección que es motivo de investigación, además de brindar la posibilidad de ejercitar la mirada y la capacidad de describir la pintura.

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