Nacha Guevara brilla también con el tango

Espectáculos

«La vida en tiempos de tango». Actuación de Nacha Guevara (voz). Con Sebastián Giunta (piano), Oscar Giunta (contrabajo) y Carlos Corrales (bandoneón). (Cabaret del Faena Hotel; 19 de julio; repite el 26/7.)

Nacha Guevara
es una artista distinta. Subida a un escenario, posee un aura que sólo los elegidos pueden exhibir. Además, es sabido que Nacha a acompaña ese don con un grado de profesionalismo que no suele verse por estos pagos. Por caso, cuentan que para este debut en el Cabaret del hotel Faena -propuesta para un público reducido que no cambiará su historia- estuvo trabajando personalmente muchas horas para convertir un sencillo equipamiento técnico en una espectacular puesta de luces. Y ese trabajo se nota, por cierto, en los resultados de su show.

Mientras continúa con sus funciones en «El Graduado», para estos recitales, Nacha eligió abordar el tango, con especial acento en el repertorio de Enrique Santos Discépolo. Y, dentro de eso, se movió sobre dos líneas bien diferenciadas. Por un lado, estuvieron las canciones más sarcásticas, como «Dónde hay un mango», «Yira, yira», «Se dice de mí», «El que atrasó el reloj» o «Chorra». Por otro, el tango más dramático, con piezas como «Tormenta», «Martirio», «Canción desesperada», «Nostalgias», «Malevaje» o «Che bandoneón». En el primer caso, la referencia obligada es Tita Merello; y está muy claro que Guevara suena muy bien en esa cuerda. Pero cuando se vuelve verdaderamente formidable aún en un registro sobre agudo que no siempre la favorecees con el repertorio dramático.Con las particularidades de un estilo que no respeta las formalidades del «tanguismo» tradicional, y con los recursos que le da ser también actriz, consigue estremecer con sus versiones de un Discépolo incrédulo, desesperanzado, desgarrado.

El adecuado respaldo instrumental se lo da en estos conciertos un trío de piano, contrabajo y bandoneón con Carlos Corrales y los hermanos Sebastián y Oscar Giunta. Sólo para el cierre, a manera de bis y como una perlita final, sobre una pista, deja una sencilla pero muy interesante versión de «El día que me quieras» a dúo con la grabación de Carlos Gardel.

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