Para ello contrata a la prostituta Marlene (Beart), con el fin de que oculte su oficio tras una apariencia respetable y seduzca a su esposo. En sucesivos encuentros, muy bien pagos, la tarea de Marlene, ahora llamada Nathalie, será narrarle a Catherine, con la mayor precisión y detalle posibles, la conducta, gustos, costumbres y pequeñas perversiones de Bernard en la cama.
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