Néstor Marconi,
como solista o
con quinteto,
bautizó nuevo
local de tango
que no tiene
como objeto el
tour tanguero.
«Show de tango». Actuación del Néstor Marconi Quinteto. Con N. Marconi (bandoneón), O. Giunta (contrabajo), D. Bolotín (violín), E. Fanabella (guitarra), L. Marconi (piano) y M. Tomassi (voz); y del grupo La Brava, con los cantantes Noelia Moncada y Jorge Vázquez. Baile: Omar y Cristina, Agustina y Hugo y Luján y Diego. ( Pigmalión, viernes y sábados.)
El renacimiento del tango ha dejado ya de ser una moda pasajera. Y al mismo tiempo que cientos de profesores de baile aprovechan el boom y abren academias en muchos lugares del mundo, el epicentro del género, la ciudad de Buenos Aires, ve aparecer más espacios destinados a esta música. La mayoría de esos nuevos lugares, sin embargo, no pueden ocultar el deseo de seducir al público extranjero.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Entusiasmados por el cambio favorable y por la importante actividad cultural de nuestra ciudad, son muchos los que llegan desde el exterior para conocer esta lejana capital sudamericana. Naturalmente, muchos de esos visitantes se sienten atraídos por el tango y muchos empresarios quieren aprovechar los vientos favorables. En cambio, no son tantos las propuestas destinadas específicamente al público local; sea porque los precios transformados en «comodities» están lejos de sus bolsillos, sea porque se ofrece un producto artístico poco novedoso o demasiado alejado de los gustos de quienes conocen esta música desde adentro.
Por eso, resulta auspiciosa la apertura de Pigmalion, por parte de alguno de los empresarios que colaboraran hace años en el crecimiento del ya legendario Café Homero. En el menú artístico de esta nueva casa -hermosamente ambientada, aunque con una puesta de luces que podría mejorarse en su calidez- no hay grandes despliegues coreográficos, ni revoleos de piernas y, ni siquiera, una presencia fuerte del tango danzado.
El eje del espectáculo está en la música y en el canto, y la actuación de las tres parejas de baile -con una pieza cada una- es sólo un toque sobrio. El número central de los fines de semana está en el quinteto del bandoneonista Néstor Marconi. Sólo, a dúo con el gran contrabajista Oscar Giunta, en trío sumando a su hijo Leonardo Marconi, o con la formación completa - DamiánBolotín en violín y Esteban Fanabella en guitarra eléctrica-, el músico arma un repertorio con temas propios -«Tiempo cumplido», «Moda tango»- y de compositores de distintas épocas -«Losmareados», «Corralera», «Dandy», «Ventarrón», «Gallo ciego», «Tal vez será su voz», «Naranjo en flor», «Adiós Nonino», «A fuego lento»-. Su estilo, heterodoxo, se asocia a Horacio Salgán, a los fraseos del Polaco Goyeneche, a Astor Piazzolla, pero tiene una impronta indudablemente personal. La profesional voz de Marcelo Tomassi suma al conjunto la necesaria presencia del tango cantado. En la apertura del show, un buen grupo de jóvenes músicos -La Brava-sirve para poner en clima al público.
Dejá tu comentario