"Halston": cuando la fórmula es muy evidente

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El estreno en Netflix de ¨Halston¨, producida por Ryan Murphy (¨Hollwyood¨, ¨Versace¨, ¨American Horror Story¨) deja en evidencia que los contenidos que aportó este creador a los estudios para los que trabajó, algún día podían extinguirse. La crisis de identidad de las plataformas, que las obligan a nutrirse de creadores como Murphy, no garantiza sin embargo series con el encanto de sus comienzos como con ¨Nip Tuck¨ o ¨Glee¨ y tienden a productos muy similares entre sí.

En ¨Halson¨, Ewan Mc Gregor encarna al modisto rupturista que revolucionó la moda en la Nueva York de los 60 y 70. Sinónimo de sofisticación y exceso, fue considerado el primer modisto pop star que saltó a la fama con los sombreritos que impuso Jackie Kennedy, a la vez causante de su decadencia cuando un día decidió dejar de usarlos. La biopic sobre el diseñador es un programa ideal para los amantes de la moda, cuenta con impecable diseño de vestuario y el sello Murphy en la realización psicodélica, pero cuando se hurga un poco en la historia y los personajes no hay más que pura cáscara.

Vale decir, la receta de un éxito queda demasiado expuesta y evidencia que el resultado no es más que los que los algoritmos de Netflix empujan a incluir: infancia sufrida, selfmade man, diversidad, inclusión y tono LGBT, como ya se vio en ¨Hollywood¨, a diferencia de otras producciones previas, más chispeantes y menos correctas como ¨Glee¨ o ¨American Horror Story¨. En ¨Versace¨ Murphy también abordó la vida de un diseñador gay pero lo interesante era el énfasis en la vida del asesino serial que terminó con la vida de Versace y colocó al modisto en un lugar periférico y más misterioso.

Halston es un personaje sumamente interesante pero en la serie se queda en las pinceladas de personalidad y carece de hondura dramática. Murphy dijo que era una historia con moraleja sobre la fama, las drogas y el sexo y por ello se lo ve abusando de la cocaína, el vodka, el caviar y el pago por sexo con toda clase de hombres. Fue dueño también de un emporio de la moda basado en un amor propio que construyó lejos de la agonía sufrida a manos de un padre ausente y una madre a quien le diseñó sus primeros sombreros.

Si bien resulta simpático que en su historia se cuelen Liza Minnelli o la joyera Elsa Peretti como sus musas, las ¨Halsonettes¨, esta nueva producción de Murphy no está a la altura de las anteriores. No por nada son tan sólo cinco capítulos.

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