26 de octubre 2005 - 00:00

Ni visitas guiadas hubo ayer en el Teatro Colón

Tras lo sorpresivo del anuncio del secretario de Cultura, Gustavo López, ayer hubo algunos escasos gestos y movimientos como para poder reabrir el Teatro Colón, y al menos cumplir con la última parte de la accidentada temporada. Habrá que olvidarse, desde ya, del esperado estreno de «Capriccio» de Richard Strauss, cuya inexistente puesta en escena le costó al gobierno 600.000 pesos.

En distintas declaraciones radiales, López dijo que esta decisión significa una suspensión de temporada y no un levantamiento. Esto es, que si los sindicalistas depusieran lo que el gobierno considera actitudes extorsivas, el diálogo podría reabrirse. Sin embargo, la reserva oficial es mucha, ya que varias veces a lo largo del año los gremios, a medida que iban obteniendo mejoras, prometían una colaboración que no tardaban en incumplir.

Con esta movida, obviamente, todos pierden. El gobierno deberá soportar las críticas y presiones de melómanos y abonados. Ayer mismo circularon muchos correos electrónicos donde se acusó a la Secretaría de Cultura de haberse mostrado débil e incapaz para manejar el Colón, críticas extensivas a su transitoria y débil dirección colegiada.

Desde el lado gremial, el malestar también cunde: ayer al mediodía el sindicato ATE (del que depende el personal artístico) celebró una asamblea al mediodía para estudiar los pasos a seguir. José Piazza, delegado general de ATE, consideró «una barbaridad» el anuncio de la suspensión, y a pesar de que su gremio no fue responsable de haber provocado la situación que desembocó a ella (como se recordará, fueron los escenotécnicos dependientes de Sutecba), adhirió a la misma postura: «tanto los reclamos de ellos como los nuestros son por las mismas razones salariales». El gremialista calificó a la administración del Ejecutivo comunal en relación al Colón como «nefasta».

Ayer en el teatro sólo trabajaron los administrativos, pero el Pasaje de los Carruajes estuvo cerrado y hasta estuvieron suspendidas las visitas guiadas. Como siempre, hay numerosas versiones y rumores que tratan de hallar segundos propósitos en esta medida. Un allegado al teatro comentó ayer a este diario que un dato llamativo es que, a esta altura del año, cuando es común anunciar la temporada del período siguiente, todavía no se supiera absolutamente nada sobre ella.

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