Más conocida
en Holanda,
donde vive,
en Alemania
donde
protagonizó
un
espectáculo
del Cirque du
Soleil, y en
otros países
que visitó con
su compañía,
la argentina
Kris Niklison
acaba de
debutar en
Buenos Aires.
Ex integrante del Cirque du Soleil, la argentina Kris Niklison es muy conocida en Holanda, donde vive desde 1990. Pese a que ya ha recorrido el mundo con sus cinco obras («M/F», «Red Roses Red», «Dilemma», «The Neverlands» y «Se dice de mí»), recién pudo debutar en la Argentina en octubre del año pasado, cuando fue invitada por un modesto festival marplatense para presentar «Dilemma». Allí mismo hizo temporada durante el verano logrando una fuerte repercusión de público y crítica y ganó, además, el Premio Estrella de Mar a la mejor coreografía. Hace un mes presentó una versión breve de «The Neverlands» en el Centro Cultural Recoleta, pero según aclara «nadie se enteró porque no hicieron ningún tipo de publicidad». La actriz y directora (de apellido escocés pero con ascendencia criolla) trabajó con Peter Greenaway y Dario Fo y fue estrella del Cirque du Soleil, antes de fundar su propia compañía, integrada casi exclusivamente por artistas brasileños con quienes arma sus espectáculos en las afueras de San Pablo para luego estrenarlos en Holanda («Solo mis técnicos son holandeses, a los actores de allá siempre les faltó swing», explica). Con el reciente estreno de «Dilemma» en el Teatro El Cubo (Pasaje Zelaya 3053), por fin hará temporada en Buenos Aires. Al igual que sus anteriores shows, «Dilemma» combina danza, teatro, técnicas aéreas, acrobacia con arneses, trapecios y cuerdas, y música mezclada en vivo por una DJ. «Me expongo mucho en mis espectáculos porque todos mis textos son autobiográficos» señala Niklison, quien desde hace siete años comparte vida y escenario con la brasileña Mónica Alla.
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Periodista: ¿Cómo logró tan rápida inserción en Holanda?
Kris Niklison: Yo soy muy aventurera y no le tengo miedo a nada. Cuando egresé del Conservatorio Nacional, quería viajar y hacer teatro callejero. Me fui a Holanda y en las dos primeras semanas me apareció un amor, una casa y un trabajo. Era un grupo de cinco holandesas que hacían teatro físico y buscaban una actriz de reemplazo. Con ellas viajé durante tres años por toda Europa y aprendí mucho. Cuando esa compañía se disolvió porque las mujeres empezaron a pelearse mucho entre sí, decidí montar mi primer espectáculo «M/F» ( masculino/femenino) que es un monólogo sobre un andrógino que viene a este mundo y para poder quedarse tiene que elegir entre ser hombre o ser mujer. Como no tenía plata audicioné para la ópera «Rosa, a horse drama» que Peter Greenaway estrenó en Holanda y después trabajé durante ocho meses en otra ópera dirigida por Darío Fo. Con lo que gané pude montar mi propio espectáculo.
P.: ¿Cómo fue su experiencia con el Cirque du Soleil?
K.N.: Trabajé como actriz para un espectáculo que solo se hizo en Alemania. Se llamaba «Pomp, duck & circumstances» y debía permanecer un año en cada ciudad. Yo lo hice en Hamburgo. Vivía en un hotel circo estrellas, era la protagonista del espectáculo, abría el show con un número mío y además ganaba mucho dinero. Pero a los once meses y medio, cuando ya había que renovar el contrato, dije: «Me voy a montar mi propia compañía». Querían que me quedara pero entendieron que yo necesitaba irme.
P.: Háblenos de «Dilemma»
K.N.: En rasgos génericos trata sobre los amores difíciles o contrariados. El dilema está en vivir un amor y aceptar las consecuencias o dejarlo pasar y arrepentirse. Pero en concreto somos dos mujeres heterosexuales que descubren una historia de amor. El público se conecta mucho con nosotras. Lo que rescato de «Dilemma» es la transparencia con que nos mostramos. Acá nada es teatro, somos nosotras mismas en el aquí y ahora. La estilización que veo en algunos espectáculos como el que llegó ahora del Cirque du soleil ya no me interesa, siento que es algo de otros tiempos. Aunque ellos me merecen el mayor de los respetos a mí me interesa la cosa más cruda.
P.: ¿Desde que se fue nunca intentó trabajar en la Argentina?
K.N.: Venía por poco tiempo a visitar amigos, pero cuando lo intenté nadie me creyó.Y yo decía ya van a ver. Me enojé mucho con la Argentina, porque siento orgullo de mis espectáculos, monté mi propia compañía en Holanda, tengo un público que me sigue... ¿cómo puede ser que con un currículum como el mío nadie se haya molestado en ver ni un video? En un época le ofrecí a varios programadores de acá pagarles el pasaje para que vieran alguno de mis espectáculos. Nunca fueron.
P.: Parece que eso empieza a cambiar...
K.N.: Estoy muy sorprendida por la reacción del público argentino. «Dilemma» fue muy bien recibido y ahora hay alguien interesado en producir mi nuevo espectáculo. Ahora quiero traer «Se dice de mí» como para que sigan mi recorrido.
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