24 de septiembre 2002 - 00:00
Nina Blanco en el Colón, tras larga ausencia
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Periodista: ¿Por qué eligió a Beethoven para su retorno al Colón?
Nina Blanco: Este concierto debía formar parte de un ciclo que iba a incluir a autores clásicos como Haydn y Beethoven. El mismo no se concretó como tal, pero de todas maneras mi recital quedó en pie con la inclusión de cuatro obras del genio de Bonn. Siempre me he sentido atraída por el núcleo de este autor. Me gusta mucho tocar Mozart y Beethoven y transmitir con mi música sus singulares mundos creativos. En el desarrollo del programa comienzo con la «Fantasía» que corresponde a un período tranquilo, pausado, sereno del músico. Luego viene la Sonata «Claro de luna», que es puro temperamento. Para finalizar, toco «La tempestad» y la «Patética» entre las cuales se establece un equilibrio de fuerzas contrastantes. Hay en ellas momentos reflexivos junto a otros que son pura pasión. Entre los extremos se genera un balance que particularmente me gusta expresar.
P.: Usted va a interpretar tres sonatas que hace muy poco tuvieron una ejecución memorable de Daniel Barenboim en el mismo Teatro Colón. En esa oportunidad se habló mucho de la «visión sinfónica» de estas obras por parte del músico argentino-israelí. ¿Qué piensa de esa concepción?
N.B.: Desgraciadamente, por no estar en el país no pude escuchar los recitales de Barenboim, pero creo que ésa es una actitud válida. Beethoven ha sido un gran sinfonista y en muchas de sus obras de cámara como las sonatas deja entrever ese universo sinfónico que lo condiciona de alguna manera. Beethoven revolucionó el mundo de la música de su tiempo. El piano dejó de tocarse como un clave y comenzó a pensarse en el piano (o el pianoforte) como un nuevo instrumento de dimensión insospechada. Allí están, entonces, estas obras que tocaré en el concierto para demostrar a la altura a que llegó el compositor en el arte de la sonata, siendo un auténtico renovador de la forma.
P.: ¿Cómo ve la actualidad musical del país?
N.B.: La veo muy mal. Lamentablemente, la curiosidad que tenían los jóvenes al aprender a tocar el piano ya no la tienen ahora. Hablo desde el punto de vista docente, por cierto, ya que también me dedico a dar clases.
P.: Pero hay en la actualidad muchos jóvenes talentosos para el piano...
N.B.: Sí, no lo niego. Pero si bien el talento existe, se ha perdido la ansiedad por aprender que teníamos en otras épocas, mejores para el país, naturalmente.




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