17 de marzo 2004 - 00:00

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Escena de Muerto de Zoltan Pau
Escena de "Muerto" de Zoltan Pau
Mar del Plata - Llamaron la atención ayer las declaraciones del director Héctor Babenco al diario «La Capital» de esta ciudad, hablando con fastidio de su propia ciudad natal, del peronismo, al que definió como una enfermedad venérea (aunque elogió a Néstor Kir chner), y del presidente Lula.

Otros marplatenses también dicen lo suyo, pero con la cámara, mientras que ya trascienden ausencias, tanto de invitados como de octavas maravillas. Babenco fue terminante en materia de gustos y colores. Sobre Mar del Plata dijo «Me gusta mucho venir, pero me entristece, porque la ciudad está más fea, los edificios son feos, y en verano se produce una especie de conventillo. En invierno hay una cierta melancolía, una cierta tristeza que me gusta, pero en verano no me gusta ni un poco, porque la ciudad se transforma en una especie de dormitorio popular».

Mientras tanto, una nueva generación de marplatenses prepara sus valijas, pero no para escapar del servicio militar, como hizo Babenco cuando joven, sino para alcanzar trabajo. De eso trata el documental «Partirse», del periodista local Ariel Torres, sobre nietos que vuelven a la tierra de los abuelos, que se da en el festival de cine junto a otro documental de Marcharo & Burbano, sobre argentinos en Berlín: «Aguaviva (la vida en tres maletas)».

Paralelamente, el lunes el debutante Diego Yaker empezó a rodar «Como mariposas en la luz», el primer largo marplatense de ficción, que también habla de un chico que decide emigrar, sólo que éste no debería quejarse, porque en Barcelona se encuentra con Ingrid Rubio. Detrás está el veterano Juan Antonio Ciancaglini, recordado productor de Leopoldo Torre Nilsson.

Mientras, los que se quedan están reflejados en un largo documental, «Pescadores. La ciudad de ojos cerrados», del crédito local Silvana Jarmiluk. También parece que se quedaron, pero en otro sentido, los concursantes de este año de la sección La Mirada Interior. Difícil comparar el relativo nivel de los cortos vistos hasta ahora, con el de Eugenia Blanco que ganó el año pasado. Además, superando su propia marca, con las latas de película y horas de edición que ganó, ella presentó ahora, fuera de competencia, un corto todavía mejor, «Eclipse». Una cineasta a tener en cuenta, que en este momento debe estar medio desazonada, porque le toca juzgar a los actuales concursantes.

Otra cosa son los cortos de la competencia internacional, que hasta ahora casi van resultando uno mejor que el otro. Hay gente que madruga con gusto para verlos. Inmediatamente después vienen los largos de la competencia oficial, y ahí ya no da tanto gusto quedarse en la sala, porque todavía no aparece nada maravilloso, aunque sí varios buenos. Ayer, por ejemplo, participaron un buen melodrama de Islandia, «Luz fría», de Hilmar Oddson, con toquecitos fantásticos, y un drama alemán de aquellos, «Muerto», del húngaro Zoltan Paul. Resumen inicial: una pareja mira por la ventana a un tipo que entró al jard¡n y empezó a cavar una tumba. La esposa sabe quién es, pero hasta ese momento nunca se lo había dicho al marido...

Entretanto, a ocho minutos por persona, unos doce funcionarios de siete países y dos centros internacionales están exponiendo diversos items sobre políticas de Estado para el fomento cinematográfico entre el Mercosur y Europa. El moderador es un peso pesado,
José Luis Escudero, jefe de Intercommunication, organismo interestatal que reúne a todos los europeos en relación con Latinoamérica. Otro peso pesado, que hubiera podido dar una mano, es el director del festival de Sevilla, y creador del festival de Huelva (dos buenas vidrieras para los sudacas), José Luis Ruiz. Pero apenas ocurrió lo de Madrid, avisó que suspendía el viaje. Por el bajón, dijo, no tiene ni ganas de hablar.

Tampoco vendrá
Norman Jewison, el trascendente director de «Adiós, ilusiones», «Al calor de la noche», «El violinista sobre el tejado» y «Hechizo de luna», entre otras glorias. A su esposa le acaban de detectar un cáncer. Ni vendrá Steve Solot, el representante de la Motion Picture of America para Latinoamerica, que no concurre porque tiene un curso más importante de lucha contra la piratería en Brasil.

Difícil cubrir el hueco que deja
Jewison. Al menos, a otro ausente con aviso, el hombre lobo iberoamericano Paul Naschy, la revista especializada «La cosa» le propició igual un homenaje, consistente en una entrevista grabada y una antología de escenas pavorosas. Una buena: Phillip Noyce confirmó que venía. Podría traerse a Nicole Kidman.

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