Norma Pons ensaya para "idishe mame"

Espectáculos

"Yo pedí estrenar 'Volvió una noche' en la sala Andamio 90'. Si no, no la hacía", asegura Norma Pons. Tras sorprender con «Cocinando con Elisa», la ex partenaire de Antonio Gasalla aceptó componer a la demandante «idishe mame» creada por Eduardo Rovner como «un nuevo desafío actoral». Esta premiada pieza fue estrenada en 1995 con dirección de Daniel Marcove y el protagónico de Mabel Manzotti.

Ahora Marcove vuelve a interpretar el papel de hijo bajo las órdenes de Alejandro Samek, quien en 2002 llevó la pieza a Nueva York y al año siguiente a Costa Rica con un elenco argentino-uruguayo. Su puesta recibió seis premios de la Asociación de Cronistas del Espectáculo de Nueva York y cuatro de la Hispanic Organization of Latin Actors. Esos antecedentes inquietan un poco a Pons («Yo no doy el physique du rôle, así que tengo que convencer al público a pura actuación»).

«Volvió una noche»
está protagonizada por Manuel, un hombre de alrededor de 40 años y a su madre muerta, la temperamental Fanny, que un día decide abandonar su tumba para impedir que el hijo se case con una chica no judía. Completan el elenco Luciana Dulitzky, Mario Labardén, Mario Alarcón, Daniel Goglino, Víctor Notaro, Elita Aizenberg y Martín Coria.

Periodista:
¿Fue difícil componer a esta madre?

Norma Pons: Nunca me pasó esto de componer a un personaje tan distinto a mí. No tiene nada de esa porteña de gestos ampulosos que impuse en otros trabajos. Esta mujer tiene reacciones jocosas, pero también es bastante ñañosa y llorona.Vamos a ver qué pasa.


P.:
¿Conoció algún vínculo como el de este hijo y su madre?

N.P.: No lo sé. Pero sí sé que el vínculo con un hijo varón es algo muy especial. Lo veo en mi hermana Mimí. Ella tiene un varón y una nena y, aunque los ama por igual, me doy cuenta que con Alberto Octavio maneja otros códigos. Ni ella lo sabe, pero Mimí fue mi modelo para este personaje, como tomé de modelo a mi madre en «Cocinando con Elisa».


P.:
Además del teatro, también está haciendo TV.

N.P.: Estoy grabando «Una familia especial» con Luis Brandoni y Mariano Martínez, y eso me demanda muchas horas de trabajo. Todos los días me levanto a las cinco y media y a las siete ya estoy en el canal a disposición de lo que decidan ellos; a veces para nada. No es fácil embarcarse en un proyecto así. Cuando le conté a Adrián Suar lo que pensaba hacer le gustó la idea, pero me dijo: «Pensalo, Norma, es muy duro hacer teatro y TV al mismo tiempo, y más de la manera en que vos te la jugás. Yo no lo haría». Y ahí le contesté: «Entendeme, Adrián, yo no voy a ganar plata al teatro. Elegí trabajar en Andamio que es una sala chica porque quiero estar dirigida por alguien que sabe, y porque me lo prometí hace muchos años, no puedo desechar esta oportunidad».

P.: ¿Va a seguir mucho tiempo con esta simultaneidad?

N.P.: No creo. «Una familia especial» no anduvo bien. Yo no concuerdo con la opinión de ellos, pero dicen que los doce puntos de rating no sirven, quieren dieciocho. Ahora van a lanzar otro proyecto. Si seguimos teniendo como referencia a Susana Giménez y a Marcelo Tinelli va a ser difícil igualarlos, pero ellos creen que sí y a fines de agosto «La familia especial» se levanta. Para entonces estaré en un nuevo proyecto y si no es así ya me generaré otro.


P.:
Podría reflotar «El show de las Pons, Pons, Pons» que estrenó en Córdoba, por ejemplo.

N.P.: Me encantaría. Yo lo escribí y dirigí, pero necesito que alguien se ocupe de la producción. En eso soy un desastre. ¡No sabe lo que es para mí trabajar con Mimí! Yo no entiendo por qué ella está tan postergada, por qué no estamos trabajando juntas en lo que realmente sabemos hacer que es el show business. ¿Qué es lo que pasa? Dos mujeres enteras, espléndidas... nosotras hicimos historia en la revista porteña. No me pregunte con quiénes hemos trabajado, sino con quiénes no lo hicimos. Trabajamos con todos. Incluso yo, en los 12 ó 14 años que estuve con Gasalla, tuve ocasión de dialogar con presidentes de la Nación, ministros de economía, cantantes, actores, argentinos y extranjeros. Todos pasaron por esa empleada pública.


P.:
¿Le quedó algo pendiente?

N.P.: Me faltó un escalón para catapultarme en mi carrera. Quizás haya sido mejor así, porque el no haber accedido a ese escalón me permite entrar y salir a mi gusto, hacer una comedia liviana como «Vengo por el aviso» y de pronto trabajar en Andamio '90 con Eduardo Rovner. Puedo darme esos lujos y nadie me va a decir nada, no tengo poderío rodeándome. También me acostumbré a vivir modestamente y a disfrutar de mi familia. Yo cuando veo que todos arman su casa, su quinta, su country... pienso, si yo tuviera todo eso diría arréglense ustedes, a mí no me interesa yo estoy de paso en todos lados. ¿Sabe dónde está mi lugar? En el camarín, los demás lugares no me importan, yo no compro ni un jarrón, lo único que me interesa es actuar.


Entrevista de Patricia Espinosa

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