26 de febrero 2003 - 00:00

Normas que no sólo dan risa

Normas que no sólo dan risa
«Ars higiénica» de C. Zorzoli. Sobre textos del Manual de Urbanidad y Buenas Maneras de M.A. Carreño. Int.: R. Demarco, J. Mehrez, F. Migueles, F. Orazi, P. Peimer, M. Pensado, G. Rodríguez y A. Vásquez. Esc.: G. Joubert. Vest.: M. Colombo. Ilum.: E. Sirlin. (Teatro del Abasto.)

A penas ingresa a la sala, el público empieza a escuchar una serie de recomendaciones sobre cómo comportarse durante el espectáculo, en relación a los intérpretes y a los demás espectadores. Son consejos que hoy por hoy resultan algo disparatados, aunque en el fondo contengan una buena dosis de sentido común. No es para menos, tratándose de textos extraídos de un manual de etiqueta y buenas costumbres del año 1853.

«Ars higiénica»
es un espectáculo que reaviva la vieja anti-nomia entre civilización y barbarie, ya no desde una lectura política o antropológica sino desde el corazón mismo de ese combate, transformado aquí en una práctica esencialmente lúdica y teatral.

La acción se desarrolla en algo semejante a un desvencijado laboratorio, de características itinerantes e instalado, proviso-riamente, en medio de la nada. Allí desarrolla sus prácticas un grupo de especialistas encargado de reglar todas las conductas humanas imaginables, ya sea las que competen al ámbito social como aquéllas que se desarrollan en la más secreta intimidad.

Los textos de este pintoresco manual de origen venezolano, infiltran en el espectáculo una irresistible comicidad y a veces amenazan con acaparar más atención que el resto de la puesta. El público ríe en reconocimiento de ese código «familiar» tan temeroso del «qué dirán» y de todo aquello que implique desorden, suciedad o desacato a las reglas.

La puesta subraya especial-mente la rigidez de estas normas que sólo logran fomentar la hipocresía, la desconfianza y hasta la represión de los más nobles sentimientos. De esto dan cuenta las inquietantes dramatizaciones que realiza el elenco en torno a distintas reglas de comportamiento. Sirvan como ejemplo la escena de la comida con su exasperante y mécanica coreografía o aquella otra que indica cómo conducirse en la calle frente a superiores y subalternos.

Otro eje importante de la acción es «la preparación de la carne», un siniestro ritual de elaboración de cebos, que recorre la obra de punta a punta y permite deducir los terribles operativos que desarrolla este grupo.

Todos los rubros técnicos (iluminación, escenografía y vestuario) han contribuido a gene-rar un espacio de extraña seducción.
«Ars higienica» es el tercer trabajo de la compañía La Fronda (después de «Living» y «A un beso de distancia») y confirma, una vez más, el talento de su director, Ciro Zorzoli y la extraordinaria expresividad de su grupo de actores.

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