5 de febrero 2004 - 00:00

"Nuestro éxito aquí no fue hecho por turistas"

Nuestro éxito aquí no fue hecho por turistas
M añana se repone «Tanguera », el musical argentino que vuelve al Teatro El Nacional luego de una exitosa gira por Europa y China. La bailarina Mora Godoy es la gran protagonista de «Tanguera», donde a su actuación suma la dirección coreográfica, lo que le exige 7 extenuantes horas diarias de ensayos. «Después me quedo con una adrenalina que no puedo dormirme hasta las 4 de la mañana», dice. El esfuerzo vale, ya que «Tanguera» es, sin duda, su obra consagratoria. Dialogamos con ella.

Periodista:
¿Qué siente al regresar con «Tanguera» a Buenos Aires?

Mora Godoy: Que nos estaban esperando. La experiencia por países tan diversos nos ha enriquecido, y ha confirmado que el tango describe sentimientos que se comprenden en el mundo. Volvemos sólo por 8 semanas, de miércoles a domingos, porque luego se estrena otro musical que produce Alejandro Romay.


P.:
¿No sucederá como cuando la estrenaron, que iban a estar cuatro semanas, y se quedaron mucho más por el entusiasmo del público?.

M.G.: A mí me encantaría, me gustaría que nos quedáramos todo el año en Buenos Aires. Pero el productor, Diego Romay, ya tiene otras giras internacionales para la obra. De aquí pasa a Chile, luego va a México, después a Europa, y volvemos a Asia, de nuevo a China, y agregamos Japón. Todavía no vamos a Nueva York, cuando íbamos a ir ocurrieron los atentados a las Torres Gemelas, y el teatro allí se paralizó. Ya llegaremos con «Tanguera» a Estados Unidos. Por otra parte, en el teatro se estrena en mayo «Aplausos», el musical basado en la película «La malvada» que protagonizó Bette Davis, que fue un éxito de Romay en los años '70, cuando la protagonizaron Libertad Lamarque y Martha González, y la dirigió Daniel Tinayre. Ahora lo harán Claudia Lapacó y Florencia Peña, con dirección de Alicia Zanca. Esa obra en 2005 la va a hacer Raquel Welsh en Estados Unidos, y Catherine Deneuve en París.

P.: ¿El éxito de «Tanguera» en la Argentina lo hicieron los turistas?

M.G.: Lo hicieron los argentinos, que luego trajeron a los turistas porque consideraron que era una obra que los representaba. Y después vinieron mas turistas, y más argentinos porque sintieron que era un espectáculo que hablaba de sus orígenes.


P.:
¿Qué experiencias recogieron en cada país por el que pasaron?

M.G.: En España lo comprendían todo, lo apreciaban y se emocionaban. Pero bueno, nosotros somos descendientes de inmigrantes, y «Tanguera» cuenta una historia de desarraigo, de aquellos que emigraron a un país de futuro. Y para los Españoles eso es parte de su historia. En China fue diferente. En el Festival de Shangai, donde nos premiaron, nos pidieron que bajáramos el tono erótico, provocativo. Se sentían incómodos con la escena del cabaret, con la chicas que se sientan sobre las piernas de los hombres y llevan minifalda con flecos. Al principio eso nos sorprendió, pero después viendo televisión y a las mujeres en la calle, dondeno se ve nunca una mujer con escote, los comprendimos. Cada cultura tiene sus costumbres. Pero, al terminar el espectáculo, los chinos se ponían de pie y aplaudían calurosamente.


P.:
Que la mujer pase a ser la gran protagonista del tango es un elemento clave de la obra...

M.G.: Yo creo que la mujer siempre fue la gran protagonista del tango, pero se quedó a propósito detrás del hombre. En la obra mi rol, Giselle que se convertirá en Milonguita, no es sólo de bailarina sino también de creativa, como coreógrafa, ésa es mi diferencia con otros colegas. Esto hace que tenga una mayor exposición, estoy comprometida en la actuación pero también con la obra. «Tanguera» no es sólo la historia de una mujer, es muchas historias, y el hombre se luce muchísimo. Suele decirse que se necesitan dos para el tango y es cierto es un baile que se hace cincuenta y cincuenta. Y si no tengo un cincuenta que tenga la misma dinámica que yo, la cosa no funciona. A mí me sirve tener como acompañante a Antonio Cervila (Junior), que es uno de los cinco mejores bailarines del tango.


P.:
Usted se definió como una hacedora, a lo que no le importan la críticas sino las realizaciones.

M.G.: Totalmente, yo hago. Uno tiene que pelear por lo que quiere y por lo que sueña. La crítica saca ganas y fuerza, porque no siempre es atendible, constructiva. Y si es dañina, la respuesta es seguir en aquello que se cree. No hablo de la crítica de los medios, que con «Tanguera» ha sido maravillosa, me refiero a la crítica del ambiente, de la gente que no se jugó, que no hace. La verdadera crítica la hace el público: viene o no viene a ver el espectáculo. Y si viene es porque ha encontrado que se le da algo que le importa.Y no olvido que «Tanguera, entre otros premios, ganó cinco ACE.


P.:
¿Qué hay de nuevo en esta «Tanguera»?

M.G.: Mucho. La experiencia de la gira nos ha servido. Siempre uno está mejorando. Hay nuevas escenografías, nueva música, nueva puesta en escena con un acento mayor en las actuaciones, algunos bailarines nuevos. Pero sigue estando esa trágica historia de amor que se cuenta a través de los cuerpos y el baile, el mundo donde se mezclan inmigrantes esperanzados y criollos soñadores, prostitutas, rufianes, compadritos y malevos. Siguen esos tangos que por algo son célebres, María Nieves, la canciones de Eladia Blázquez, las ocho parejas de tango y los cuarenta artistas en escena, todo lo que hizo de «Tanguera» un suceso. Pero, si bien uno sabe que tiene un buen espectáculo siempre se trata de hacerlo aún mejor.


Entrevista de Máximo Soto

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