7 de abril 2001 - 00:00

Obra de Daulte retrata con agudeza la neurosis urbana

Fuera de cuadro.
"Fuera de cuadro".
La necesidad de ser otro o de estar en otra parte es uno de los temas centrales de «Fuera de cuadro». De hecho sus protagonistas se desplazan por el mundo, cruzan identidades, manipulan información ajena o se disputan el mismo hombre sin que sus vidas terminen de encajar en ningún lado.

Este permanente estado de movimiento, marcado por la angustia y la incertidumbre -pero también por el irrefrenable impulso de saltar al vacíotiende a erigirse en el verdadero protagonista de la pieza. Es cierto que no faltan anécdotas interesantes, pero ninguna resulta lo suficientemente sustancial como para que el espectador quede reflexionando sobre ella una vez que finalizó la obra.

Este universo de alta neurosis urbana se caracteriza por el incidente absurdo, la frase ingeniosa y ese ambiente algo cínico, muy al estilo Woody Allen, donde siempre hay alguien que se psicoanaliza o se involucra en triángulos amorosos dentro de una misma familia.

De todos los circuitos que in-vita a recorrer la obra (siempre con un excelente aprovechamiento del espacio escénico) es el protagonizado por Gabriela Izcovich el que ofrece un perfil más definido y de mayor consistencia dramática. La actriz da vida a una desopilante ama de casa, que por torpeza casi mata a su plomero y luego termina enredándose con él. Las escenas del incidente doméstico, así como las del hospital, son realmente antológicas. Pero esta magnífica puesta en escena del caos cotidiano con sus rasgos tragicómicos tiende a desdibujarse a medida que se van intercalando las demás historias. Pasada la primera media hora, el espectáculo decae en interés sin que surja ningún otro episodio de igual intensidad y riqueza de contenidos que el que da inicio a la obra.

Ni siquiera la fiesta del final (donde se reúnen todos los personajes por primera vez) ofrece un punto de corte más o menos significativo. Por último, el actor Alfredo Martín y las españolas Nies Jaume Riera, Sandra Monclús Manchón y Nora Lavas García cumplen papeles secundarios que defienden con apreciable entusiasmo. Más allá de lo observado, «Fuera de cuadro» es un producto de corte experimental que vale la pena conocer. Esta coproducción entre el Callejón de los Deseos y el Teatro Beckett de España será estrenada en Barcelona el próximo 27 de junio, en el marco del Festival Grec 2001.

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