Este viernes llega a Netflix “Moria”, la serie de ficción inspirada en la vida de Moria Casán. A lo largo de ocho episodios, se explora su gran historia de amor que no fue con un hombre, sino con su hija, Sofía Gala. “Nos parecemos más de lo que nos gustaría”, dice el personaje de “La One” sobre su sucesora, con quien tuvo un vínculo en constante fricción por este mismo motivo. Aunque Gala forma parte del elenco -interpreta a una de las Moria junto a Griselda Sciciliani y Cecilia Roth-, es Olivia Nuss la encargada de retratar desde su adolescencia hasta el presente y así reflejar qué significa ser hija de "la Casán".
“Me ven a través de vos”, le manifiesta el personaje de Sofía Gala a su madre. Antes de ser ella, primero es “hija de”, sin embargo, hace lo posible para distanciarse de su progenitora: se va de su casa, evita las cámaras y se tiñe el pelo de naranja para compartir la menor cantidad de genes. “Lo que más me atravesó del personaje de Sofía es el vínculo con su mamá”, dijo Nuss en una entrevista con Ámbito, quien no solo está presente en cada gesto y mirada, sino que además en cada conflicto y reconciliación. Esta es también una historia sobre cómo aprender a amar.
Sofía Gala le da vida a Moria interpretando el inicio de su carrera artística.
Moria Casán y Sofía Gala: un vínculo de choques y aceptación
A lo largo de los ocho episodios, Moria atraviesa distintos conflictos y uno de ellos es su hija. “Quiero vivir con vos, no para vos”, le dice a Sofía Gala. La serie no solo desromantiza la maternidad, también remarca que, como toda relación, para que funcione es necesario negociar; especialmente si se trata de dos personalidades tan fuertes como lo son las de estas protagonistas.
“La serie muestra el momento en el que Sofía se da cuenta que vive en un ‘Truman Show’. Solemos conocer a una Sofía rebelde y controversial, y en realidad se ve a una piba muy inteligente, con mucha capacidad de hacerse cargo de ella, que toca fondo, se levanta y sigue construyendo esa relación con su madre, que tiene sus dificultades como cualquier vínculo de madre e hija”, analizó Nuss. Tras su paso por “Cromañón” y “Amor Animal”, la actriz se adentra en el universo de Moria para ponerle piel nada más y nada menos que a su hija.
Olivia Nuss retrata desde la adolescencia hasta el presente de Sofía Gala.
Periodista: Preparar y construir cualquier personaje tiene sus desafíos, pero ¿qué tiene de particular encarnar a una persona real?
Olivia Nuss: Es un personaje muy rico para una actriz, me permitió ampliar mucho mis rangos. Pero se le suma la responsabilidad de que es alguien real. El director (Javier Van de Couter) no buscaba que nosotras imitemos a nadie. Entonces, la idea era poder captar esa energía, empaparse de la esencia de Sofía y después hacer una interpretación, porque además lo loco también es que uno piensa que las conoce porque tenemos archivo y porque lo vemos, pero la realidad es que, en la intimidad, no. La mayoría de las escenas que tengo son con Moria, ellas comparten un vínculo muy interno. Entonces, mucho de eso era tomar la esencia y después interpretar e imaginarme cómo sería el personaje en esa situación.
P.: ¿Y cuál era esa esencia de Sofía Gala que te parecía importante reflejar?
O.N.: Además de ser muy inteligente, es muy honesta, tiene esa impunidad de poder darse los permisos de decir lo que le pasa y de ser quien es. Para mí eso es muy rico en una persona, no es tan común verlo. Y también lo que para mí era muy hermoso y lo que más me atravesó del personaje de Sofía es el vínculo con su mamá, donde hay mucha aceptación: vos sos así y yo soy así y nos vamos a amar sin intentar que la otra cambie, sin intentar moldar a la otra.
P.: ¿Y hay algo de esa esencia de Sofía que hoy aplicas tanto en tu vida como en tu profesión?
O.N.: Creo que inconscientemente siempre uno se va llevando cosas de los personajes. Estudié mucho a Sofía Gala, me preparé con coach vocales, con la coach actoral y había un ejercicio que hacía con mi coach Mariana Guerreiro, ella me decía que en el set no me tenía que importar lo que opinaba la gente. Era una dualidad difícil porque tengo que tomar un personaje que no está pensando en hacer las cosas bien, pero yo quiero hacer las cosas bien porque estoy actuando. Era un desafío y yo ahí sí intentaba aplicarlo, decían "corte" y no miraba el monitor ni intentaba buscar una aprobación.
P.: Preparaste el personaje con distintos coach y lo construiste a partir de archivo, sin embargo, durante el rodaje de la serie no llegaste a cruzarte con Sofía Gala.
O.N.: No llegué a cruzármela tanto y tengo que admitir que un poco sentí que capaz era por algo. Llegaba al set y ella había salido diez minutos antes; todo era medio así. Se armó algo medio místico que yo quise respetar. También estaban Javi (Javier Van de Couter), que es bastante amigo de ella, y Juan Mirabelli, que es el mejor amigo de Sofía, que actuaba conmigo en muchas escenas, y mediante ellos hablaba con Sofía. Me acuerdo de que un día tenía que decir una frase que no me salía como ella y se le ocurrió pedirle un audio y yo copié el que mandó ella.
P.: Uno de los principales conflictos que atraviesan a Moria es su hija. ¿Qué fue lo que te impactó de su vínculo? ¿Cómo fue trabajarlo tanto con Griselda Siciliani como con Cecilia Roth?
O.N.: En cierto punto, es la historia de amor de ellas, me quedé con eso. Y bueno, yo no tenía que en mi imaginario pensar a mi mamá Moria. Tenía que pensar a mi mamá Griselda Moria y a la Moria que me va a traer Cecilia, que son dos distintas. Capaz con Gri había que encontrar esta complicidad entre ellas y después con Cecilia era un lado un poco más denso y sensible. Me acuerdo de que nos íbamos a pasar la escena y a veces hasta nos emocionábamos de solo leerla. Son dos actrices que tienen mucha trayectoria y es muy lindo verlas atravesadas por un mismo personaje.
P.: Y más allá del rol que interpretas, ¿qué significa formar parte del universo de “Moria”?
O.N.: Siento mucho orgullo de formar parte de esto. Hubo varios momentos de rodaje que empecé a registrar que estamos haciendo la serie de Moria. Y hay rodajes que para mí están angelados, y este fue uno de ellos, se sentía esta cosa morisca cuidándonos, había una sensación muy linda. Después hay más cosas que no me salen ni poner en palabras, pero siento mucho orgullo y nervios todavía.