21 de marzo 2002 - 00:00

Oscar: glamour y vacuna contra la transpiración

Los Angeles (Reuters y ASN) - Para evitar ataques de nervios o papelones como los de Gwyneth Paltrow, que algunos años atrás no pudo controlar los nervios al agradecer su Oscar, una investigación de periodistas de Los Angeles reveló que este año gran parte de las estrellas tomarán diversos medicamentos contra la ansiedad y que otras, además, se aplicarán antes de conncurrir a los Oscar una vacuna contra la transpiración axilar.

«Algunos fotógrafos amarillistas disfrutan mucho cuando pueden captar el humedecido brazo de alguna estrella», dijo la doctora Anne Ryback Schmidt, quien receta calmantes a sus pacientes famosos para que puedan asistir al espectáculo más tranquilos. «Es muy desagradable para una celebredidad aparecer en un diario saludando con el brazo en alto y una mancha de humedad en su axila», se lamentó.

Así, los artistas que asistan el domingo a la entrega sin duda lucirán esplendorosas como siempre, vestidas en una serie de túnicas únicas en su género, adornadas con los diamantes más caros del mundo, pero más preparadas. Sin duda, se necesita tiempo y dinero para lucir relajado, glamoroso y libre de sudor en lo que el rey de la moda de Hollywood, Bob Mackie, llama «el espectáculo más aterrador y causante de neurosis del año».

En el show, los vestidos y el comportamiento de las estrellas a menudo son las cosas más comentadas por los millones de personas que siguen la ceremonia por televisión que los premios mismos. Para hacer frente a esta realidad sin tener palpitaciones cardíacas, muchas estrellas pueden llegar a la alfombra roja con una variedad de medicamentos recetados en los bolsillos y carteras de noche para aliviar la ansiedad, dijeron a la prensa algunos médicos consultados.

«Por alguna razón, el Oscar parece producir mucha ansiedad en la gente. Saben que van a estar en el centro de la noticia y el hecho de que tantas personas los estén mirando los pone más nerviosos», dijo la doctora Ryback Schmidt. Los remedios Inderal o Atenolol, dijo Ryback Schmidt, «tranquilizan al corazón, por lo que cuando se está en el escenario no sientan palpitaciones ni suden».

Agregó que otras drogas contra la ansiedad como Xanax y Ativan, «ayudan a la gente que tartamudea o que sufre de ataques de pánico. Tomándose una o media píldora antes de caminar por la alfombra roja del Teatro Kodak las piernas no les tiemblan».

Las estrellas también pueden llegar sedadas con otras sustancias que hacen que la cara y el cuerpo luzcan perfectos. Por ejemplo, muchos buscan antes del Oscar tratamientos de la toxina botox, que cuando se inyecta en los músculos faciales los deja inmóviles, proporcionando un aspecto libre de arrugas. El botox también se puede inyectar en las axilas o en la palma de la mano, paralizando a las glándulas sudorosas y evitando la transpiración hasta por seis meses.

«No es barato, cuesta 1.000 dólares por tratamiento, pero cuando una mujer lleva un vestido de 10.000 ó 20.000 dólares, vale la pena que lo mantenga seco, aparte de que le ahorra dinero en desodorante y lavado en seco», dijo por su parte la doctora
Jessica Wu, una dermatóloga que atiende a varias estrellas.

Sobre qué van a lucir las estrellas en la ceremonia del Oscar, nadie lo sabe. Los Oscar, que comenzaron hace 74 años como un pequeño agasajo para celebrar el final del año de actividades, se ha convertido en una importante vitrina de la moda. En las últimas semanas, representantes de la alta costura como la venezolana
Carolina Herrera, el dominicano Oscar de la Renta, Versace, Armani, Yves Saint Laurent, Calvin Klein, Prada, Pamela Denis y Emanuel Ungaro llegaron a la ciudad junto con joyeros, costureras y peinadores para atender a las estrellas.

Algunos prometen regalar túnicas que cuestan 100.000 dólares o más, inclusive vestidos microscópicos de 80.000 dólares, otros darán corte de pelo de 500 dólares, brazaletes de diamantes de 500.000 dólares y collares y zapatos con joyas incrustradas hechos a la medida.

Las estrellas son reticentes a revelar lo que piensan usar y el 2002 parece, más que nunca, el año en que todo el mundo quiere distinguirse de los demás vistiendo ropa exclusiva. Esto es, posiblemente, para contrarrestar una tendencia en las ceremonias de premios en las que ha disminuido el acostumbrado glamour y las reveladoras vestimentas por respeto a los afectados por los ataques del 11 de septiembre contra el World Trade Center y el Pentágono.

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