8 de julio 2005 - 00:00

Otra guerra tecnológica

Los memoriosos recordarán el enfrentamiento por establecer un estándar en el formato de video que se desató entre el VHS y el Betamax en la década del '80. Algo similar parece deparar el futuro tecnológico del DVD, o más precisamente, lo que se concibe como su evolución: un disco digital capaz de almacenar una mejor calidad de imagen y sonido. La actual controversia tiene también dos veredas. Por un lado, el denominado Blu-ray Disc (BD), avalado por Sony, Walt Disney y una enorme lista de productores de computadoras y componentes electrónicos (Apple y Dell, entre otros). Por el otro, Toshiba y los principales referentes de la industria cinematográfica, tales como Paramount, Universal y Warner Bros., apuestan por el HD DVD, es decir, un DVD de alta definición.

Ambos formatos tienen sus pro y sus contra, pero quizás haya algo de ventaja para el HD DVD en tanto que quienes lo respaldan son las principales compañías productoras de entretenimiento cinematográfico. Adicionalmente, este formato funciona de manera similar al DVD, con una estructura de datos totalmente compatible, y las actuales plantas replicadoras podrían ser adaptadas a muy bajo costo para producir este nuevo tipo de disco, lo que abarata los costos de transformación de manera sensible. Los dos pueden grabarse en la modalidad «Dual Layer», es decir, con dos capas de material «imprimible», lo que duplica la capacidad de cada disco y permite no sólo una mayor definición en audio y video, sino también la incorporación de muchas más horas de grabación con calidad estándar.

La batalla por el futuro del DVD recrudeció hace pocos días, cuando Sony anunció que se había llegado a un acuerdo preliminar para utilizar como estándar la tecnología Blu-ray. Rápidamente, Toshiba desmintió la noticia.

Este tipo de enfrentamientos son comunes entre las compañías dedicadas a producir tecnología de punta, y establecer un estándar es sumamente lucrativo. Las ventajas técnicas, finalmente, no siempre son garantía de un final feliz (una prueba de ello son los CD ROM y los CD de audio, por ejemplo, o lo que ocurrió con el formato Laser Disc), y en el medio de todas estas elucubraciones están los usuarios quienes, cuando todo termina, son los que deben adquirir más y más tecnología para poder acceder al entretenimiento.

Horacio Moreno

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