«Retrato de
Dora Maar»,
uno de los
muchos que
le dedicó
Picasso a la
fotógrafa y
pintora, y
que ayer
pasó a
engrosar la
ya vasta
colección del
pintor
malagueño
(291 obras)
en el Museo
Reina Sofía.
Madrid (EFE) - El Museo Reina Sofía sumó ayer a su ya importante colección Picasso, el «Retrato de Dora Maar» fechado el 27 de marzo de 1939. El cuadro se incorporó al museo a través de la dación en pago de impuestos realizada por una entidad bancaria española. A través de este sistema que posibilita pagar cualquier deuda tributaria mediante la entrega de bienes culturales como sustitución de impuestos, la institución bancaria pagó 4.200.000 euros por el retrato que se suma a las 291 (28 pinturas, cuatro esculturas, 61 dibujos y 198 grabados) que el museo posee de Picasso.
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La incorporación del óleo sobre tabla, de 60 x 45 cm., supone un paso más para conseguir una buena y completa representación de la obra del artista malagueño realizada en los años anteriores y posteriores al «Guernica», obra central de la colección. La ministra de Cultura española Carmen Calvo presidió la presentación de la obra, y recordó que el retrato se pintó «en un momento en torno al 'Guernica', en cuya realización Dora Maar influyó de manera intensa».
La fotógrafa y pintora Henriette Théodora Markovich, Dora Maar, era hija de madre francesa y padre croata. Nacida en París, en 1907, paso los primeros años de su vida en Argentina, pero luego regresó a Francia para desarrollar su vocación como fotógrafa y pintora. Allí conoció a Picasso en 1936. Como fotógrafa, Maar se integró a partir de los años treinta en el movimiento surrealista. Durante su relación, Picasso llevó a cabo la ejecución del «Guernica», lo que permitió a Dora Maar documentar fotográficamente paso a paso la realización del gran mural.
• Mujer llorando
Picasso hizo, a partir de 1937, numerosos retratos de Maar y uno de los motivos centrales de «Guernica», los retratos de la «mujer llorando», están inspirados en la fisonomía de Dora Maar, según la conservadora del Reina Sofía, Paloma Esteban. Estos retratos son las composiciones más repetidas por el artista una vez finalizado el cuadro, el 4 de junio de 1937, momento a partir del cual, considera la conservadora, inicia una serie de obras denominadas « postcriptos», es decir, realizadas posteriormente al «Guernica» pero ligadas formal y conceptualmente con él. Según Picasso, Dora tenía una personalidad kafkiana, y era «la mujer que llora.
Durante años la he pintado sufriendo, no por sadismo, ni tampoco por placer; solamente respondiendo a una visión que me forjé de ella, y que obedecía a una realidad profunda, no superficial».
«Retrato de Dora Maar», uno de los muchos que le dedicó Picasso a la fotógrafa y pintora, y que ayer pasó a engrosar la ya vasta colección del pintor malagueño (291 obras) en el Museo Reina Sofía.
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