26 de agosto 1999 - 00:00
"PACTO CON LA MUERTE"
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Como en ningún momento el criminal convicto tiene cara de estar haciendo su buena acción de la semana, es obvio que al convertirse en el salvador del chico también intentará algún tipo de fuga. Pero el guión y la ajustada dirección de Schroeder logran mantener el suspenso a lo largo de casi toda la película, reservando las suficientes sorpresas para no agotar el juego del gato y el ratón entre los dos protagonistas, con García desesperado por atrapar ileso a Keaton para el trasplante, mientras los demás policías sólo quieren meterle un tiro en la cabeza. El giro filosófico viene con la culpa que el personaje de García siente por el daño que están causando los intentos por salvar a su hijo.
Sin llegar a ser brillante, «Pacto con la muerte» es un thriller bien construido, cuya principal cualidad es a la vez su punto débil: la crueldad constante de las situaciones está exacerbada a niveles tan extremos que probablemente sólo pueda ser digerida por los degustadores casi masoquistas del mejor thriller hitchcockiano (como decía el director de «Psicosis», hay que recordar que «es sólo una película»).
Pero para el gusto norteamericano este film es «too much», por lo que su fracaso comercial no puede extrañar a nadie. Schroeder viene especializándose en temas fuertes desde sus films europeos («More») y en casi todas sus realizaciones hollywoodenses, por lo que, más allá de que se compartan o no sus gustos, al menos no se lo puede acusar de haberse transformado en un director light.


