16 de diciembre 2001 - 00:00

"Para los europeos, EE.UU. es un país de gente estúpida"

Paul Auster
Paul Auster
Barcelona - Próxima novela, en enero de 2003. Por el momento, un aperitivo: 180 historias de norteamericanos que Paul Auster ha recogido en un libro fruto de un proyecto radiofónico que acabó justo hace dos semanas.
 
Paul Auster (Nueva Jersey 1947) estuvo en Barcelona después de algunos años de ausencia, y habló de todo un poco. Menos de la novela que su editor, Jorge Herralde, tiene ya en su despacho y que prevé publicar dentro de un año, más o menos. Auster pasó por Barcelona de camino a Santiago de Compostela, donde recibió un premio que otorgan los alumnos de los institutos de la ciudad. «Esto es una encerrona», bromea Auster, que se siente rodeado de «caras inquisitivas». Caras que interrogan al autor de «Trilogía de Nueva York», «Leviatán» y «A salto de mata», un libro del que Anagrama acaba de publicar una edición en la colección de bolsillo Compactos. Se trata de un ensayo autobiográfico donde el autor cuenta sus comienzos, y que incluye tres obras de teatro en un acto, un juego de cartas basado en el béisbol y una novela policíaca. Es, en palabras de su autor, «un ensayo sobre el dinero escrito desde un punto de vista muy privado».

Auster
despista cuando le preguntan por la novela que su editor ya está leyendo: «No puedo explicarla bien, hay que leerla», asegura mientras garabatea líneas en una carpeta.

Cinematográfico

Herralde, a su lado, intenta saciar la curiosidad de los presentes y apunta cuatro trazos de esta esperada obra, que se titula «El libro de las ilusiones». «Habla de una de las cosas que más le gustan a Auster, y es de un director de cine mudo de los años 20. El protagonista es alguien que traduce del francés las memorias de Chateaubriand», apunta Herralde.

El norteamericano sí está dispuesto a hablar del libro que ha editado y que se publicará en España el próximo año. «En primavera de 1999, cuando publiqué mi última novela, 'Tombuctú', me ofrecieron colaborar en un programa de radio. Tenía que contar historias. La idea me pareció malísima al principio, lo hablé con mi mujer y tuvo una gran idea: proponer a los oyentes que escribieran sus propias historias, que luego yo leería por la radio». Y así empezó lo que el escritor llama su «Proyecto Nacional Histórico».

Las condiciones impuestas eran que «las historias fueran verdaderas y cortas», apunta Auster. Fueron dos años de radio y 5.000 relatos de personas anónimas que contaron el siglo XX norteamericano. «Muchas de esas personas ni siquiera sabían quién era Paul Auster, para ellos era una voz más en la radio», asegura el escritor, que vio, admirado, que «el material era tan interesante que decidí hacer una antología de 180 historias».

«Es un libro shockeante, asombroso, que muestra lo que es Estados Unidos, desde la Depresión hasta hoy, pasando por la II Guerra Mundial». Un libro lleno de historias de amor, muerte, pasión, guerra y hasta de la belleza de un Martini. «En Europa, a causa de las películas, se creen que Estados Unidos es un país de estúpidos, con gente que tiene como único objetivo hacer dinero. Eso no tiene nada que ver con la realidad, la gente no es estúpida y este libro es mi pequeña contribución para dar a conocer la realidad norteamericana», añade el escritor.

Viste de oscuro, como siempre, lleva bufanda rojo chillón, fuma puritos finos y sigue torturando la carpeta con garabatos mientras habla de los atentados del 11 de setiembre en Nueva York. Para
Auster, es cínico pensar que hay hombres buenos y malos, porque «todos somos ángeles y demonios».

«Fue un momento oscuro para Nueva York, pero también para el mundo entero», afirma.

«Muy deprimido»

El día de la tragedia, un antiguo editor alemán, amigo del escritor y que trabaja en un periódico, lo llamó para que escribiera un artículo, «estaba muy deprimido, sin saber qué decir, pero cinco horas después bajé a mi estudio y redacté unos párrafos inconexos. Ahora cuando los leo me parecen textos de una historia antigua, pero al menos captan lo que sentí». De aquel día, y de los siguientes, Auster aprendió que «debemos tomar más responsabilidad sobre el papel que tiene Estados Unidos en el mundo».

Curiosamente,
Paul Auster metió a un terrorista como personaje principal de «Leviatán». Preguntado acerca de ello, el escritor clarifica que aquél no era un terrorista al uso, sino que era «un poeta, un artista cuyas acciones son simbólicas, que no pretende matar a personas, ni siquiera pretende hacer daño a nadie», explica. Este ex marino, traductor y ghost writer (que ofrece su pluma a escritores de prestigio) se considera un «dinosaurio»: no usa computadora, no tiene móvil, no consulta Internet ni aunque le paguen y escribe aún en su vieja máquina. «No quiero estar en contacto con la gente de una forma tan fácil», se justifica uno de los escritores más reverenciados en Internet.

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