En las Galerías Nacionales del Grand Palais de Paris, se está exhibiendo la muestra «Constable, selección de Lucian Freud», como homenaje a un artista que revolucionó el concepto del paisaje. Freud, una de las figuras más importantes de la pintura inglesa desde la postguerra, fue seleccionado en 1954, junto a su pareja Francis Bacon para representar a Gran Bretaña en la Bienal de Venecia. Freud nació en Berlín en 1922, pero a los 11 años se trasladó a Inglaterra con su familia, huyendo del régimen nazi. Su abuelo, Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, murió en Londres en 1939. Lucien estudió en la escuela de pintura creada por Cedric Morris en Dedham sobre el Stour, el valle natal de Constable. Desde entonces se fue familiarizando con su universo y sus paisajes. La selección de Freud aportó su mirada singular, distinta de la de un historiador o un curador, y junto a los paisajes más conocidos, eligió retratos, dibujos y croquis, algunos expuestos por primera vez en Fran-cia. Como otros artistas de su tiempo, John Constable (1776-1837), pintó paisajes y retratos, pero se apartó de las retóricas habituales de su época. Bajo una aparente imagen de simplicidad y serenidad, sus paisajes presentan una fuerte ruptura. Aunque no quiso abandonar las tradiciones, ya desde sus primeras muestras en la Royal Academy, sorprendió al público y sus colegas por sus temas y escenas de la vida cotidiana. Constable nació en East Berg-holt y era el cuarto hijo de Golding Constable, un rico agricultor que tenía también un floreciente molino al sur de Stour, en Flatford. A pesar de su origen rural y su formación como moli-nero, no continuó el negocio de su padre. Fue en esa región, en la frontera de Essex y de Suffolk, al norte de Londres, donde el artista pasó su infancia: un valle pequeño y tranquilo, sin muchos accidentes, recorrido por un curso de agua.
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En 1795, conoció a George Beaumont, coleccionista y mecenas, una de las personalidades muy destacadas en ese momento en Inglaterra. Para Constable, que ya se había sentido atraído por la pintura, este encuentro fue decisivo. Fue entonces cuando tomó contacto con los grandes clásicos y los artistas de su tiempo. Descubrió a paisajistas como el singular Claude Lorrain y Joseph Farington, este último amigo de Beaumont. En 1799, gracias a la ayuda de su padre, Constable se instaló en Londres, donde inició sus estudios de pintura en la Royal Academy. Estuvo siempre agradecido a Beaumont que le permitió copiar obras de su colección , como «Hagar y el ángel», de Lorrain. Los coleccionistas también prestaban obras a la Academia para las clases de pintura. Constable pudo así copiar obras de Annibale Carracci, Richard Wilson, Rembrandt, Poussin y Rubens. No obstante, la naturaleza fue su verdadera inspiración y de ella nació su estilo. En esa época, los teóricos y los artistas de Inglaterra sostenían teorías distintas sobre el paisaje, pero el paisaje histórico, proveniente de Claude Lorrain y de Nicolás Poussin, dominaba la enseñanza académica.
Desde mediados del siglo XVIII, otras corrientes muy importantes habían surgido, antes de difundirse en Europa, como el paisaje según las teorías sobre lo sublime de Edmund Burke, para quien el hombre buscaba la belleza y la armonía, pero también experimentaba el deseo de confrontarse con los extremos: la oscuridad, la inmensidad, las fuerzas naturales, las montañas y los precipicios, que suscitan también la sensación de lo sublime. El Romanticismo se nutrió en parte de esta teoría. Otra fue la planteada por el acuarelista William Gilpin, la del paisaje pintoresco, que se inspiraba en la observación de la naturaleza, pero tendía sobre todo hacia el placer de lo visual y la búsqueda de los lugares apropiados.
• Paisajes
Constable cambió estos conceptos y privilegió los lugares simples y cotidianos. Sus paisajes no se vinculaban con la historia clásica, ni suscitaban el sentimiento de lo sublime. Además, eludían lo pintoresco. Una característica propia era el aspecto autobiográfico de sus paisajes; su mirada no era la del pintor que descubre sino la del que recuerda. La región de ese valle, un mundo cerrado y restringido, se convirtió casi en universal por la inspiración del artista.
En 1802, Constable expuso por primer vez en la Royal Academy de Londres, «El confín del bosque», obra en la que resultaba evidente la influencia de Gainsborough y los maestros holandeses. Pero luego pintó una vista del valle de Dedham que significó un giro en su carrera: fue entonces cuando se volcó hacia el paisaje de su vida, el valle de Stour y el pueblo de Dedham. Dos décadas más tarde, retomó ese motivo con el mismo punto de vista pero modificando el tratamiento, con contrastes más fuertes. Buscó expresar lo que llamó los claroscuros de la naturaleza. Pero no sólo pintó el valle sino también sus habitantes.
Cuando perdió a sus padres, la familia fue vendiendo las casas que poseía y los lazos de Constable con el valle se fueron debilitando. Su última estadía en East Bergholt fue en 1817. En 1820, como un homenaje a la empresa familiar, pintó «El molino de Stratford», en los años siguientes, obras de grandes dimensiones, como «La esclusa» y «El carro de heno», en las que a pesar del gran formato, (dos metros por dos metros ), mantuvo su representación de la naturaleza, vivaz y espontánea. Instalado en los alrededores de Londres, en Hampstead Heath, Constable investigó especialmente el cielo, clave de sus paisajes por ser la fuente de la luz. En ese panorama, sus obras expresaron la inmensidad del cielo y todas las manifestaciones del tiempo: tormentas, nubes, reflejos.
La influencia de Constable y sus paisajes no fue importante entre sus compatriotas, pero sí en las pinceladas y el color de los más reconocidos artistas franceses. Francia lo consideró como uno de los artistas ingleses más importantes, y en 1825 recibió la Medalla de Oro del Rey de Fran-cia, Carlos X.
Pero a pesar del éxito, su elección como académico y el cargo de profesor, Constable cayó en la melancolía. En 1828, murió de tuberculosis su esposa, María Bicknell, con quien se había casado en 1816. No obstante sus depresiones, en 1829 inició con el grabador David Lucas, la publicación de su obra «Varios temas de paisaje, Característica del escenario inglés, pinturas de John Constable», más conocido bajo el nombre de «Escenario inglés», para cuya tapa eligió la casa de su padre en East Berg-holt. Entre sus últimas obras se destaca «El Cenotafio», un homenaje del artista a dos persona-lidades veneradas: sir Joshua Reynolds, primer presidente de la Royal Academy, y sir George Beaumont, de gran influencia en su juventud.
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