«Peter Pan. El regreso al país del nunca jamás» («Peter Pan in Return to Never Land», EE.UU., 2002, dobl. al español.) Dir.: R. Budd & D. Cook. Guión: T. Mathews; dibujos animados.
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L a vieja historia de sir James Barrie, que el propio Walt Disney llevó al cine en 1953, tiene ahora una segunda parte, que, sin superar a la original, permite a varias generaciones el reencuentro con aquellas fantasías.
La excusa es interesante. Ha pasado el tiempo, Wendy creció, se casó, tuvo hijos, crió otra perra, Nana II, les transmitió sus lindas historias (a la perra también le gusta escucharlas), pero ahora ha estallado la guerra. Pequeña digresión: debería tratarse de la Primera, pero los aviones enemigos bombardean Londres como si fuera la Segunda. No importa, para todos es simplemente la guerra.
También para Jane, la hija preadolescente, que, cosas de la edad, siente vergüenza por las cosas infantiles que hasta hace poco amaba, y además se siente responsable, ya que el padre fue llamado a filas, y la madre, al parecer, sigue en su limbo. Y de pronto, tras discutir con madre y hermanito, en vísperas de una separación mayor (los niños deben irse a la seguridad del campo), bueno, ahí es donde aparecen el capitán Garfio y sus piratas, queriendo secuestrar a Wendy.
El resto, narrativamente más ligero, es una de aventuras, con viaje caleidoscópico incluido, y todo el reencuentro. Ahí están todos, salvo el cocodrilo, que, vaya uno a saber cómo, fue reemplazado por un pulpo, que también hace ruiditos rítmicos, se aleja del mismo modo, y tiene iguales gustos gastronómicos. Otra variación: ahora los niños perdidos son más guarros que antes. Y, por supuesto, Jane tampoco es Wendy. Es incrédula, autosuficiente, algo maciza en varios sentidos, poco femenina, y nada romántica. En suma, la heroína de estos tiempos. Y, como corresponde a la visión de estos tiempos, será ella quien tome la parte activa en el momento del rescate.
Rescate
De un modo metafórico, es como si tomara parte en el rescate de su propia infancia. Nada metafórico en cambio, es el reencuentro final de Wendy con Peter Pan, algo muy bonito, aunque demasiado breve, casi de refilón, como si los autores no se hubieran animado a entrar de lleno en esa veta, estilo «Robin y Marian: 20 años después».
Y se conforman con ofrecer buen nivel técnico, tomas espectaculares, humor, y pasatiempo, y ser los primeros de la Disney Television que estrenan en cines una secuela, ya que las secuelas de «La sirenita», «Aladino», y «El rey león» apenas merecieron salir directo en video. En el ambiente, no es poco mérito.
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