Tras la rotura
accidental de
«El sueño»
por su
propietario, el
coleccionista
Steve Wynn,
ahora se
esperan 60
millones de
dólares por
este retrato
del período
azul de
Picasso, que
pertenece al
compositor
Andrew Lloyd
Webber y se
subastará en
Nueva York.
Picasso es siempre noticia. En España los sitios dedicados a él reciben 150.000 visitas diarias, superando a Dalí y a Goya, que reciben 20.000, Actualmente se exhibe en Moscù un cuadro que estuvo en venta en Buenos Aires en 1934, en Galeria Muller, y nadie pagó por él los 80.000 dólares de hoy que se pedían. Es el retrato de Angel Fernández de Soto, un gran amigo de Pablo Picasso y compañero de bebida en el café Los cuatro gatos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La obra, también conocida como «El vendedor de ajenjo», bebida a la cual eran afectos los amigos en las ramblas catalanas. fue realizada en 1903, durante el período azul del maestro malagueño, y fue comprada en 1995 en 29 millonesde dólares, por uno de los genios del siglo XX: el compositor inglés Andrew Lloyd Webber, creador de exitosos musicales de las últimas tres décadas, como «Cats», «Evita», «El Fantasma de la Opera», entre muchos otros. Ahora se venderá en Nueva York dentro de unos días; se estima que llegará a los 60 millones de dólares. En los últimos años, tan sólo 15 pinturas de ese período han salido a la venta.
«El sueño», otro Picasso vendido en 1997 por 48 millones de dólares, también es noticia estos días. Fue realizado en 1932, y la mujer allí reprepodíasentada tiene como un miembro masculino en el lado izquierdo de su rostro. La compró en subasta el mayor comprador de los últimos 15 años, otro genio del siglo XX: Steve Wynn, quien logró cambiarle la cara a Las Vegas, que pasó de ser una ciudad de juego a convertirse en la ciudad de entretenimientos y de shoppings más grande del mundo (hoy el 54 por ciento de la gente va con esa intención y no solamente con el deseo de jugar). Wynn apostó al arte como uno de los mayores y prestigiantes atractivos de sus hoteles. Pimero hizo un hotel para ir con chicos, el Tresaury Island, donde los protagonistas son los bucaneros y los espectáculos para niños, junto con el primer show importante que se estrenó del Cirque du Soleil; luego realizó el mejor edificio en el Mirage, al estilo de un hotel en Hawai con volcan incorporado y 7 fabulosos restaurants, como Le Cirque de Nueva York, Prime, con las mejores carnes del mundo. No conforme, creó el Bellagio con aguas danzantes y las mejores marcas de costura del mundo y con un restaurant Picasso con 36 pinturas originales, y un cheff español de tres estrellas: Michelin Serrano. Le ofrecieron 6.000 millones de dólares por los tres hoteles, y los vendió, pero se quedó con las obras de arte que se exhibían en su museo privado, pero que ser visitado por los huéspedes. Construyo en 16 meses otro hotel, que costó 2.700 millones de dólares (el Wynn). Lo inauguró hace 18 meses con diez mil empleados y una cancha de golf a 500 dólares de costo el green-fee, y colgó 20 obras de su colección. Permitía verlas previo pago de 20 dólares. Arrancaba con Veermer, seguía con Rembrandt, Van Gogh, Picasso, Renoir, Monet, Manet, Matisse, y terminaba con un triple retrato suyo realizado por Andy Wharhol.
En su casa, a 30 minutos del centro, tenía «El sueño» de Picasso, que es el preferido de su mujer. Un coleccionista de la Costa Este le ofreció 139 millones de dólares, superando los 135 pagados hace dos meses por un Klimt. Curiosamente, Wynn aceptó la oferta, quizás como una nueva estrategia de marketing de publicitar sus negocios a travás de la noticia de haber vendido el cuadro más caro del mundo y, de paso, ganar 91 millones de dólares y un 200 por ciento en tan sólo 9 años. Pero el destino hizo que el cuadro se dañara y que la mujer de Wynn le diga que no se vende y que lo quiere conservar.
El cuadro ya no es uno más. Es, al menos por un tiempo, el cuadro más valioso, y como le gusta a Wynn es suyo (tendrá que gastar menos de tres mil dólares en restaurarlo). No cabe duda de que, luego de toda esta exposición mediática, le llegarán ofertas incluso superiores. La magia de Picasso es el mejor motor del febril mercado de arte.
Dejá tu comentario