22 de noviembre 2001 - 00:00
"Podemos discutir de lo que sea, pero a la banda no me la toquen"
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Américo Alvarez
Steverlynck fue el fundador de Villa Flandria, que en su momento llegó a ser la segunda industria textil en toda América latina. La historia de la banda, que tomó el nombre de la encíclica del papa León XIII de 1891, tiene la singularidad de las historias de aquellos europeos emigrados que instalaron aquí algunas de las costumbres de sus tierras: en Bélgica es común que cada pueblito tenga su propia banda, y entre ellas suelen establecerse fervorosas competencias musicales.
Sólo que la costumbre que impulsó «Don Julio», a diferencia de muchas otras en tantas partes del país, no solamente arraigó fuerte sino que también sobrevivió al paso de las generaciones y a la decadencia de aquella Argentina del proyecto de los pioneros. En ese sentido, la existencia actual de Rerum Novarum, con sus atavíos y sus reglamentos, produce esa extraña sensación de los anacronismos conmovedores.
Los tres cineastas de «Rerum Novarum» llegaron hasta la banda por casualidad. Alvarez, en diálogo con este diario, cuenta que los tres andaban por Luján tratando de hacer una película sobre las escuelas de fútbol del lugar, y que el mozo de una confitería les sugirió: ¿no les interesaría la historia de una banda de música?
Alvarez recuerda que, hacia 1937, año de su fundación, sólo había 10% de integrantes criollos, entre los que se contaba. «La casi totalidad de la banda eran obreros textiles emigrados europeos, recuerdo nombres como Krause, Baker, Kindermann. 'Don Julio' incentivaba el gusto y el amor por la música entre sus obreros y hasta los ensayos, en sábados, eran pagos. En verano también nos daba cerveza con sándwiches de jamón serrano, y en invierno chocolate con churros. Sin duda, estamos hablando de otra Argentina.»
Desde siempre, el símbolo de la banda fue una lira con una cruz detrás, conjunción de los símbolos de la música y la inspiración papal a partir de la encíclica. Sin embargo, Alvarez aclara: «Aunque una gran parte de nosotros somos, por formación y familia, católicos, la banda nunca tuvo relación con la Iglesia. Inclusive, con frecuencia, hemos recibido ayuda económica de cultos que no tienen que ver con el catolicismo. Desde hace 50 años, en el local donde ensayamos y que ahora es un espacio que era de la vieja fábrica, establecimos una prohibición: se puede hablar de cualquier cosa menos de religión y política. Discutir por otra cosa, lo que sea, pero no por esos temas».
Ostentando también un buen conocimiento del cine, Alvarez pregunta: «¿Usted vio 'Tocando al viento'? (la película inglesa de 1997 con Pete Postlethwaite que contaba, justamente, la historia de una banda en dificultades). Bueno, lo de ellos es ficción, lo nuestro es real. Y tanto lo es, que nosotros ignorábamos que estaban filmando una gran parte de las escenas que aparecen en la película, picardía de los que la hicieron. A veces entraba a mi casa y me encontraba una cámara de cine en la cocina».

