Tras considerar que el gobierno ya no la quería al frente del Fondo Nacional de las Artes, Amalia Lacroze de Fortabat renunció durante el fin de semana al cargo. La primicia de este fin de gestión fue de Ambito Financiero en su edición de hace dos semanas en Charlas de Quincho.
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Al igual que Jorge Glusberg la semana pasada, la empresaria, cuyo mandato concluía el próximo 27 y que se está recuperando de una reciente operación de cadera, lo hizo por carta dirigida a Néstor Kirchner y no a su superior inmediato, el Secretario de Cultura Torcuato Di Tella, con quien se encuentra profundamente disgustada.
Con el ánimo no menos oscuro, Di Tella dijo ayer a este diario que él no «propició» el alejamiento de Fortabat, que todo fue una «magnificación», y luego de deslizar algunos elogios sobre la ya ex funcionaria («su gestión ha sido la más exitosa luego de varias anteriores desastrosas») y lamentar que no haya podido hablar personalmente con ella, reconoció sin embargo que esa decisión ya estaba tomada.
Desde luego, la pregunta obligada era por qué, si tan exitoso fue y seguía siendo el gobierno de Fortabat en el FNA, debía ser apartada del cargo. «Creo que era inevitable. Hay una cuestión de edad que es ineludible», dijo Di Tella. « Estas designaciones no son vitalicias. Hay un nuevo gobierno. Uno puede tener una orientación distinta, buscar un perfil diferente. Además», concluyó «hay un tema con el que yo no me meto, pero está, y que es la compra de la casa de Victoria Ocampo. No creo que haya sido lo mejor derivar dinero del Fondo para eso, pero repito, no es un tema con el que yo quiera meterme». Di Tella anunció que posiblemente en febrero se renueve parcialmente el directorio del Fondo, cuando venza el período de seis de sus miembros. Aunque, tal vez, éstos puedan ganarle de mano. Solidarizados con Fortabat (y dolidos por la forma en que se precipitaron los hechos), hay algunos miembros que dejaron trascender su decisión de terminar antes. Entre ellos figuran Oscar Barney Finn, Ernesto Schóo y Horacio Sanguinetti. Menos definida es la postura de Héctor Tizón y la de Horacio Salas (actual director de la Biblioteca Nacional). Di Tella, que se encontró con un fin de año insospechadamente turbulento, deberá decidir en estos días el nombre del sucesor (el viernes lo hizo con Alberto Bellucci, interinamente, en Bellas Artes). El ex banquero Ignacio Smith, actual asesor del Secretario de Cultura, es uno de los nombres que más se oyen. También se mencionó a Patricio Lóizaga, actual director del Palais de Glace, quien se identificó en los últimos días con la idea de Di Tella de promover un « nuevo perfil» para el Fondo.
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