Premios opacos y discutibles

Espectáculos

Mar del Plata (Enviado especial) - A diferencia de otras, esta vez la organización del festival marplatense de cine, terminado el sábado, estuvo bien (aunque no tanto como el año pasado), y la programación (sin entrar en detalles) también lo estuvo. El jurado era de elevadas figuras. Pero votó de un modo raro, y opacó un poco la fiesta.

No hubo mejor actriz que Emmanuelle Devos en «La mujer de Gilles», pero el jurado le hizo compartir el premio con Laura Linney, comparativamente menor en «P.S.». Se esperaba el premio a mejor actor para Bruno Ganz, que hace de Hitler en «La caída» o para Ulrich Matthes, que ahí hace de Goebbels y en «El noveno día» es un cura sufrido. Pero lo ganó el marroquí de «El gran viaje».

«La caída»
tuvo el premio a mejor guión, pero, quizá para que no haya dos alemanas en el podio, «El noveno día» se quedó sin nada. Y quizá para cumplir con la cuota contenidista, Mejor Film Iberoamericano resultó la brasileña «Casi hermanos», de Lucia Murat, en desmedro de la logradísima comedia española «Inconscientes», que también se fue con las manos vacías. Y quizá para cumplir con la cuota de las minorías, la marroquí Yasmine Kassari, que trabajó «El niño dormido» con mínimos elementos, salió mejor directora, dejando en el camino a los realizadores de producciones muchísimo más complicadas y admirables.

La comedia iraní «Sueño amargo» tuvo el lógico premio especial del Jurado, pero debió haberlo compartido con la finlandesa «Los tres estadios de la melancolía» (que al menos tuvo los premios no oficiales Signis y Faena), y con la franco-marroquí «El gran viaje», que, asombrosamente, se alzó nada menos que con el premio mayor del festival, el Astor de Oro.

Grandes perdedoras de la noche, entonces,
«Inconscientes» (y eso que hacer reir es más difícil que hacer llorar) y «El noveno día», que ni siquiera tuvo una mención del organismo católico Signis. Según explicación de uno de sus miembros, Signis siempre elude premiar películas donde haya curas buenos, para no parecer que premia un cine catequístico. En la fiesta de clausura, su director, Volker Schlöndorf, tuvo al menos el muy argentino premio moral otorgado por muchísima gente que fue a mostrarle su solidaridad y admiración. Al final de la noche estaba contento. «Ya tuve demasiados premios», se consolaba.

Del acto de cierre, los mayores aplausos fueron para la finlandesa
Pirjo Honkasalo, la sencillita Yasmine Kassari (apenas una blusa blanca entre tantos vestidos de fiesta), el alemán Gustav Wilhelmi (pidió que Mar del Plata no se convierta en una Berlín), el presidente del jurado Román Gubern ( elogios para Hugo del Carril, «gran director y uno de los mayores artistas de tango después de Carlitos Gardel»), el distribuidor Pascual Condito («Mama mía, si tuviéramos dinero») y el múltiple Lautaro Núñez de Arco, ganador del Premio Cronistas al mejor corto («Más quel mundo») que le dedicó su triunfo «a mis viejos, que me tuvieron de vago como diez años para que pudiera dedicarme al cine».

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