Pujol-Siewers, entre lo culto y lo popular

Espectáculos

«Tango, milonga y final. Obras para dos guitarras de Máximo Pujol». Máximo Pujol-María Isabel Siewers. Acqua Records.

Hace años, hubo un territorio en la música argentina-que luego fue prácticamente abandonado. El del guitarrista-compositor circulando en un punto medio entre la música popular y la clásica, entre el tango y el folklore, entre la técnica guitarrística europea y el modo de tocar del ámbito pampeano.Y en ese territorio en el que podríamos incluir a Abel Fleury o a Atahualpa Yupanqui se instala Máximo Pujol, un músico de extracción clásica y de sólida formación instrumental que se ofrece aquí con un repertorio que podríamos reconocer, en principio, como popular.

Pujol escribió una serie de obras para dos guitarras que están todo el tiempo moviéndose en ese espacio intermedio. Por las melodías, los ritmos, la tonalidad del lenguaje se lo debería ciar al tango, a la milonga, al candombe, o a sus alrededores. Por las formas -muchas veces extendidas y con piezas organizadas a manera de suites-o por la escritura guitarrística, todo parecería estar más ligado a lo clásico. Y, entonces, Pujol -que ha publicado muchas de sus obras a través de editoriales y sellos europeos y ha sido interpretado por artistas de distintos lugares del mundo-se relaciona también con el movimiento del «nacionalismo musical» que tuviera momentos muy altos en nombres como los de Alberto Ginastera, Alberto Williams o Julián Aguirre. El mismo como guitarrista, junto a la también excelente y muy reconocida María Isabel Siewers, constituye un instrumento excelente para poner en acto esta serie de piezas, para un disco intimista, que obliga a escuchar en silencio, lejos de las estridencias de otros lenguajes y que, muy difícilmente, tenga difusión radial.

R.S.

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