"Reconozco que me gustan los personajes extremos"

Espectáculos

Hoy a las 21 se estrena en el Teatro Arlequino (Alsina 1484) «El codo yola», una comedia negra escrita y dirigida por Luis Macchi y protagonizada por Alex Benn, Juan Pablo Boyadjian, Amancay Espíndola, Diana Kisler y Jorge Rotondo. El actor Alex Benn -quien acaba de inter-pretar por «Canal 7» al anarquista Severino Di Giovanni-tiene ahora a su cargo el rol de policía, infiltrado en una casa de pensión en la que ocurrirán varios hechos siniestros.

Periodista: ¿A qué alude el título de la obra?


Alex Benn:
El codo yola es una pieza que conecta el inodoro con la red cloacal, que si se rompe puede provocar un enchastre espantoso. El título tiene que ver con el clima de amenaza que hay en toda la obra, donde al final se comete un crimen muy terrible.

P.: Uno de los protagonistas recuerda a Landrú.


A.B.:
Sí. Es el personaje de Monsieur Maurice, que inter-preta Boyadjian (el actor que interpretó a «Bartleby» en la puesta de David Amitín). Es un hombre mayor, muy seductor, que usa moñito y sombre-ro panamá y tiene sometidos a todos los de la pensión. La dueña admira su distinción y sus aires de profesor y deja que maltrate a su sobrino a quien Monsieur Maurice educa con métodos muy sádicos. Además, como es un gran mitómano, da pistas falsas a la policía haciéndose pasar por el asesino serial que todos están buscando. La obra tiene muchas vueltas de tuerca porque es un policial, pero también tiene mucho humor negro. En realidad, es una especie de grand guignol donde todo está exagerado, incluso la escenografía. De no ser así, el material resultaría muy denso.

P.: El personaje que usted interpreta también tiene su carga de violencia.


A.B.:
Al principio no, porque se hace pasar por un estudiante de derecho canónico. Pero digamos que tiene una doble cara y al final demuestra que es un fascista.

P.: Usted ha trabajado en obras como «Roberto Zucco», «Crimen y castigo» y «Bent», cuyos protagonistas también eran seres muy violentos o sometidos a una fuerte presión psicológica ¿Se trata de una elección actoral?


A.B.:
No sé si tanto, pero debo reconocer que me gustan los personajes atribulados y con problemas muy complejos. A Severino Di Giovanni, por ejemplo, me encantaría llevarlo al teatro. Siempre me interesaron los aspectos más contradictorios y misteriosos del ser humano; creo que por eso soy actor. Es cierto, hice personajes muy extremos, como «Roberto Zucco», que era un genio y un asesino a la vez o el homosexual perseguido de «Bent». En «Un cielo propio», una obra mía que estrené en el '97 con dirección de Roberto Villanueva, hice, además, a un personaje castrado y con desnudo incluido. Fue una obra muy controvertida, pero a mí me interesaba ver qué le pasaba por la cabeza a un individuo tan extraño. De todas maneras, también disfruto de la comedia y, en este caso, decidí aportarle a mi personaje una buena dosis de humor.

Entrevista de P.E.

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