13 de septiembre 2004 - 00:00

Recuperan un clásico

Aunque tiene una docena de clásicos memorables en su haber, Henry King no suele ser considerado a la hora de recordar a los grandes directores de Hollywood, quizá por su estilo poco pretencioso y la manera de abordar temas tan interesantes como el de este film. Gregory Peck es Jimmie Ringo, el mejor tirador del pueblo, pero él sólo querría dejar de ser retado a duelo por gente nefasta (y a veces tan desagradable como el personaje encarnado por Skip Homeier), para poder dedicarse a una vida más tranquila, armoniosa y familiar. El film provocó tal impresión en Bob Dylan que terminó dedicandole una canción: «Brownsville Girl», y John Wayne nunca le perdonó a los escritores William Bowen y Andre de Toth no haberle vendido sus derechos. Pese tratarse de un western, el argumento mereció una nominación al Oscar, y es increíble que no haya sucedido lo mismo con la música de Alfred Newman y la fotografía de Arthur C.Miller. Hoy «Fiebre de Sangre» es todo un clásico mayor a descubrir por aquellos que no lo recuerdan de alguna vieja matiné. La correcta copia en VHS disponible entre nosotros no será lo mismo, pero la calidad de este western bien vale el esfuerzo de buscarla en los locales dedicados al cine clásico.

D.C.

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