18 de diciembre 2001 - 00:00

Refleja una muestra el pluralismo actual

Obra El anhelo de Berenice
Obra "El anhelo de Berenice"
Sin pretender ser exhaustivos, queremos mencionar algunas de las obras del Premio Banco Ciudad, muestra que se inaugura hoy, a las 19, en el Museo Nacional de Bellas Artes. Los profusos arabescos y las imágenes de plantas, flores, rostros en la obra de Carolina Antoniadis, suponen simulacros (como los llama Baudrillard) de telas estampadas. Las referencias poéticas de su pintura son una transcripción a géneros de tapicería, que hacen de lo decorativo un medio capaz de representar al mundo de hoy: la decoración ampara y desoculta, es disfraz y desnudez.

La obra de Martín Di Girolamo familiarizada con la cultura de la imagen, logra un singular realismo. Berenice es una chica joven que limpia parabrisas de autos, en una de las bajadas de la autopista en el Barrio de Flores, que lleva al joven artista a su casa. Es el gran premio para jóvenes (u$s 15.000.)

Las referencias al contexto político son constantes en la temática de Diana Dowek. Las fracturas de los edificios quebrados aluden a la desestabilización de las estructuras. Pero su propuesta no es narrar como quien ilustra una historia, sino decir algo «más» con el mínimo de elementos que le son «cotidianos»: explicitar algo que se nos oculta. La línea es el elemento que articula la pintura de Ana Eckell: una línea en libertad, capaz de inflexiones, choques y trayectorias inauditas. Es el medio que elige para dar cuenta de la apresurada y nerviosa sociedad en la que vive. Con algo de historieta, sus obras cuestionan la sociedad; con algo de dibujo animado, desde una perspectiva ética, se rebela contra las convenciones sociales.

Las reiteraciones del marplatense Luis Marzoratti -cuatro muñecos policías o robots; una bandera geométrica, y unos lavatorios vistos desde arriba-, se ven animados (en todos los sentidos, inclusive el cinematográfico) por imágenes que proceden de convenciones comunitarias y escolares, y que han sido reducidas a las líneas del contorno. El espíritu ambiguo de las fábulas irrumpe en la pintura de Gabriel Mirocznyk, pero desde una perspectiva carnavalesca. Emplea la cita en una escena que es una verdadera teatralización, una comedia humana grotesca.

En una obra de gran misterio, las imágenes enigmáticas y los espacios inquietantes de Marcelo Torreta, reeditan el clima del realismo metafísico. La unidad cromática y la serenidad de sus escenas, acentúan el extrañamiento que provocan sus personajes expectantes. En cuanto a su cosmovisión de la cultura de lo surreal acude a la invención, al humor, a lo lúdico.

Otro de los trabajos seleccionadas son un conjunto de obras acumuladas, en el «chango» de Mildred Burton, que no constituyen una retórica de la repetición, ni la expresión directa de un psiquismo expresado mecánicamente, como en las propuestas oníricas surrealistas. Su originalidad consiste en tejer combinaciones distintas, pero a partir de un examen crítico y no sólo de un mero juego de azar.

Los materiales son decisivos en la obra de
Marina De Caro. Los tejidos y telas que utiliza le permiten realizar propuestas blandas y desarticular las estructuras rígidas. Plantea en el espacio una apertura diferente, que nos recuerda las esculturas blandas de Claes Oldemburg, el gran escultor del Pop-art. Daniel García recurre a la simbología de la enfermedad. Pero el abordaje no es religioso (no representa el pecado) ni cientificista (la medicina). Su interés reside en investigar la comunidad actual: lo que está enfermo es el mundo, enfermo de angustia, de soledad. Un anticipo intuitivo de lo que sucedió el 11 de setiembre, y luego en Kabul.

Santiago García Sáenz
une la historia sagrada y la cotidiana, desde una visión secularizada que también se desliza hacia la ironía. Su figuración, libre y vívida, casi de estampas religiosas, explicita la antinomia entre el mundo inhóspito de los centros urbanos amenazadores y lo poético de la Naturaleza: animales, árboles, agua y cielo.

Como en un juego virtual
Osvaldo Monzo va ubicando sus inscripciones, que conforman un código propio, con las cifras del sueño. Trabaja con asociaciones de imágenes, con combinaciones de elementos opuestos vinculados a residuos oníricos. En la obra de Mario Pérez, la inmensidad se transfigura en objeto cotidiano. La lejanía es una presencia indefinible, la tierra es un hecho furtivo y, a la vez patente, en el que los diferentes elementos son fragmentos de una vasta alegoría. Con una retórica totalmente diferente, a la manera de cuentos infantiles, Paula Socolovsky narra sus pinturas a través de seductoras ilustraciones y escenarios teatrales.

Los seres y objetos que rescata de la imaginería popular, forman un mundo donde lo onírico se mezcla con el estilo infantil.

Las ruinas de
Jacques Bedel (miembro del Grupo CAYC)son objetos actuales que imitan el pasado. Combina elementos naturales tomados de las diferentes zonas del país y los somete al mismo proceso químico que sufrieron en el transcurso del tiempo, con la diferencia de que controla y experimenta las distintas etapas de la creación. De este modo, reelabora los fósiles, los carbones e incrustaciones de aguas minerales, y los integra a sus representaciones regionales con tierras, óxidos y silicatos, como hizo anteriormente con su famosa serie de los libros.

En una vía de despojamiento,
Miguel Harte despersonaliza lo visual para presentar una obra como idea, uniendo la abstracción a la figuración. Artificio y Naturaleza se conjugan en una imagen de poliéster singular e inquietante. La búsqueda de Silvia Rivas y su captura del espacio, la ha llevado al tema del tiempo. Esta artista conceptual, traduce sus ideas en virtualidades estéticas que van más allá de la representación. Le interesa indagar las relaciones entre el soporte -fotografía digitalizada, grafito-y su pensamiento.

Vinculadas con su interés por la decoración de las casas de barrio de los años '50, las formas recortadas de los marcos en la obra de
Gumier Maier, provienen de las molduras de los frentes de viviendas. Formas y colores dialogan en obras cargadas de nostalgia por los lugares de su imaginario personal.

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