Esta vez no alcanzaron ni sus naturales condiciones de showman, ni su historia como compositor de grandes baladas, ni su vocecita dulce para la que no pasan los años, ni su permanente actitud simpática frente al público, ni los chistes, ni sus conocidas imitaciones de otros cantantes. Lo que hizo Stephen Bishop en esta nueva visita se pareció tanto a lo hecho otras veces -aunque hubiera temas nuevosque aburrió hasta a algunos viejos e incondicionales fans. Como siempre, el cantante se presentó solo con su guitarra.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Y en un par de títulos recurrió a su q-cord (una suerte de cítara electrónica) o a pistas grabadas. Sin músicos, con acompañamientos que no salen de lo previsible, con un estilo que empieza a sonar a viejo, no pudo superar, en general, el nivel de un pub veraniego.
El valor agregado está, por supuesto, en que Bishop es, además del cantante fogonero, el autor de piezas como «On and on», «One more night» o «Little Italy»; pero igualmente, ese antecedente glorioso no alcanzó para hacer de su show una propuesta entretenida.
Estuvieron, como dijimos, sus Stephen Bishop repitió canciones, chistes e imitaciones a punto tal que el tedio se extendió por la platea y alcanzó, incluso, a sus admiradores más incondicionales. imitaciones burlonas a Billy Holliday, Dianne Ross, Neil Young, Julio Iglesias, Joni Mitchell, Supertramp, los Bee Gees o Lionel Ritchie. Bromeó -improvisando una melodía-con un mozo que preguntó a un cliente si quería el agua «con gas» o «sin gas».
Fue más atractivo en el comienzo, con los temas más cercanos al folk. Presentó una buena versión de su «It might be you» de la película «Tootsie». Y entusiasmó al público con algunos de sus hits.
Dejá tu comentario