Reynaldo Arenas ya habla en su español

Espectáculos

Estrenada hace tres semanas en el país, la película de Julian Schnabel sobre el escritor cubano Reynaldo Arenas, «Antes que anochezca» (que le valió una candidatura al Oscar a su protagonista, Javier Bardem) tenía, para los oídos argentinos e hispanohablantes en general, un grave defecto: su versión en inglés.

El film estaba narrado por el mismo Bardem, un español que debía remedar el acento cubano y encima hablar en inglés en la mayor parte de la película. Desde la semana pasada, «Antes que anochezca» está en algunos cines en su versión española, desde luego mucho más «audible». Este diario se comunicó con Schnabel a Nueva York (quien, además de director de cine, es sobre todo un ensalzado artista plástico), para hablar sobre éste y algunos otros aspectos de su obra.

Periodista: ¿Supervisó usted mismo la versión en español de su película?

Julian Schnabel: Fue mi esposa quien tuvo a su cargo el casting y el doblaje. Yo quería tener las dos versiones de mi película; hablada en inglés, porque soy un director norteamericano, y la versión en español, porque es un film que habla sobre Latinoamérica. Creo que es una manera de barrer con los obstáculos de la lengua; además, los actores son capaces de hablar en un español cubano perfecto, por lo que ni hubo que cambiar los créditos.

P.: ¿Entonces por qué eligió hacerla en primera instancia en un inglés que no sonaba del todo convincente?

J.S.: Porque Reynaldo publicó su libro en Estados Unidos y lo hizo en inglés. Además, disfrutó mucho hablando en francés, cuando lo forzaron las circunstancias. Cuando se hace una historia que fue publicada en varios idiomas, que se convierte en universal, las adaptaciones al idioma no molestan. Por el contrario, al público norteamericano no le gusta leer subtítulos; a mí particularmente me gusta ver el original sin tener que leer, entonces opté por hacerla en inglés.

P.: ¿Temió que el público norteamericano no la recibiera del todo bien?

J.S.: Por un lado sí, por el otro, yo soy norteamericano y no desconozco que América no es sólo Norteamérica, sino también Latinoamérica. En España se vio mi versión inglesa y ahora se verá la española, como en México y en los países de habla hispana. Pero su segundo lanzamiento responde a que la película se extienda a otros hablantes. Hay muchos realizadores que venden los derechos de sus películas y después no se preocupan por el doblaje que hacen en otros países, pero a mí me interesó que el espectador sintiera que está en Cuba. Es más, en Francia se verá la versión en español con subtítulos, luego en Alemania o en Japón seguirá la versión doblada.

P.: El cine de Hollywood parece estar prestándole más atención a lo latino. «Traffic» es un reciente ejemplo, donde además se respeta el idioma original, ¿qué opina al respecto?

J.S.: Creo que hicieron bien, aunque el acento de Benicio del Toro sea dudoso. Igualmente uno se lo perdona porque su desempeño actoral es brillante.

Opresión

P.: En su película se muestra al arte emergiendo de un régimen político dictatorial. ¿Cree usted que un ambiente represivo puede llegar a potenciar, como válvula de escape, la necesidad expresiva de un artista?

J.S.: El arte existe en todos lados en tanto estén las ganas para hacerlo. Mucha gente creyó que Reynaldo no podría escribir fuera de Cuba, pero sin embargo terminó su libro en Estados Unidos. Creo que todas las sociedades reprimen en algún sentido. Reynaldo no escribía ensayos políticos, ni nada a favor o en contra de la revolución; sólo hacía arte.

P.: ¿Cómo se vinculan en usted las artes plásticas y el cine?


J.S.:
La pintura es un arte hermético, mudo y misterioso. En contrapartida está el cine, que es una disciplina narrativa, casi propagandística, en el sentido de que es más accesible para el público. Soy un poco esquizofrénico, tengo una parte de mi cerebro y de mi sensibilidad que está contenta con la expresión muda y otra parte que disfruta con revelarle a la gente lo que quiero decir, para que realmente lo comprenda.

P.: ¿Tiene contacto con la sociedad actual en Cuba? ¿Las condiciones son las mismas que las que describe en su película?


J.S.:
En mi película se habla de la homosexualidad y de los tormentos que debe afrontar el protagonista por su condición. Una transformación interesante para resaltar sería que hoy en Cuba mucha gente que trabaja en el gobierno es homosexual, pero los derechos de los ciudadanos siguen dependiendo de algo: de sus relaciones con el Estado y de las afiliaciones a determinadas instituciones procastristas.


Dejá tu comentario