25 de septiembre 2022 - 00:00

De Olivos al mundo: la historia de la guitarra argentina que llegó a manos de Billy Idol

Lucas Rodríguez Fontán es luthier, construyó un instrumento con materiales 100% nacionales y logró regalárselo a su ídolo. Cómo se gestó el encuentro.

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Son las ocho de la noche del martes 13 de septiembre y el Luna Park empieza a tomar calor. Lucas Rodríguez Fontán acaba de llegar. Guitarra al hombro, entra al estadio y se desliza por los pasillos que supieron transitar los grandes.

No vino a tocar ni a entrevistar a nadie. Su misión es otra y tiene nombre y apellido; los mismos que ahora aparecen escritos en un cartel frente a sus ojos: Billy Idol.

En unos instantes, Idol abrirá la puerta y quedarán cara a cara. Rodríguez Fontán, nervioso, le dará la guitarra que construyó especialmente para él durante meses y cumplirá un sueño largamente postergado.

Será, como dice a Ámbito, "cerrar un círculo" y reencontrarse con aquel muchacho que hizo de la música del británico el soundtrack de su adolescencia. Los detalles de una historia que nació en el altillo de una casa y terminó en sueño cumplido.

Una nueva esperanza

Lucas Rodríguez Fontán tiene 46 años y es luthier desde hace 16. En su taller, Olivos Custom Guitars, construye instrumentos y da clases de luthería. Tiempo atrás, un alumno le comentó que su ídolo Billy Idol volvería a la Argentina después de más de tres décadas.

Al principio, no le creyó. Pensó que era una broma; que ese tren ya había pasado. Pero no: el rumor era real. Primero se anunció que Idol compartiría fecha con Green Day en Vélez el 11 de septiembre. Después, que agregaba un show propio en el Luna Park.

"Yo ya estaba resignado a que no volvía, porque pasaban los años y él se hacía grande. Tenía la fantasía de hacerle la guitarra, viajar a EEUU, alquilar algo en Miami, ir hasta Las Vegas -donde él solía tocar- y entregársela ahí, en persona. Sacando números, cada vez se hacía más difícil", comenta Rodríguez Fontán.

Lucas no había visto nunca en vivo al autor de Eyes without a face y Rebel Yell. En su única visita, en 1991, todavía no conocía su música.

Sabiendo de su fanatismo, todos se lanzaron sobre él: "Tenés que hacerle la guitarra, tenés que hacerle la guitarra", le decían. "Yo les pedía que estén tranquilos, porque lo que no necesitaba era más presión". Faltaban tres meses para el Día D.

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Guitarra argentina

Con la oportunidad a la vista, el luthier puso manos a la obra. Por entonces, no tenía demasiados encargos, así que podía dedicarse de lleno al proyecto.

"Vamos a demostrarle a Billy que acá hay excelentes maderas, que se pueden hacer guitarras perfectamente, de una calidad igual o similar a Fender", se propuso.

Nogal de Tucumán para el cuerpo, guayacán chaqueño para el diapasón y olivo de Córdoba, "una madera hermosa para trabajar, con una veta muy linda", según define Rodríguez Fontán, fueron la materia prima con la que creó una guitarra 100% argentina.

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Los micrófonos nacionales Diliberto, la correa de Ceci Ruiz Designs, con motivos del tour y de la visita de Idol al país, y la colaboración de Puntual Luthier completaron una Stratocaster made in Olivos Custom Guitars.

Fontán planeaba llegar con la guitarra lista tres semanas antes de los shows para poder “agitar” en las redes sociales y propiciar el tan esperado encuentro, pero algunos inconvenientes con el trabajo de laqueado redujeron el margen a dos semanas.

Contacto en Buenos Aires

Los días pasaban. El luthier empezó a enviar señales; hacía posteos en Instagram y etiquetaba a productoras y compañías vinculadas a los shows. Necesitaba ese contacto que le permitiera acercarse al artista. Matías Mottet, uno de sus alumnos, consiguió la llave.

A través del productor Cruz Pereyra Lucena, iniciaron una serie de conexiones que derivaron en la discográfica BMG y, posteriormente, en el propio Billy Idol.

El lunes 12 sonó el teléfono. "Billy te quiere ver", decía la voz. Un día antes, Idol había tocado en Vélez. Lucas tenía que estar en el Luna Park a las ocho y cuarto del martes 13 con su guitarra. La noche previa casi no durmió.

A la hora señalada, estuvo ahí. “Sos el único al que va recibir”. Las piernas le temblaban. El rumor de la multitud trepaba por los muros. Dos carteles anunciaban los camarines de Billy Idol y Steve Stevens. Una de las puertas se abrió.

Campera de cuero, ojos claros y melena dorada: Billy lo esperaba.

“Tengo que destacar que me recibió en el camarín y que nos quedamos solos. Me podría haber dicho 'bajo acá en el hotel, te saludo acá en la recepción', pero no: me invitó al show. Que me dedique tres o cuatro minutos antes de tocar, lo he hablado con amigos músicos, y no es común. Tuvo una generosidad increíble”, relata el entrevistado.

Y recuerda: “En el encuentro no habló mucho, hacía algún comentario en voz baja. Me dijo que se notaba que tenía mucho cariño puesto en la guitarra. Le gustaron los detalles en la correa. Yo tuve la oportunidad de agradecerle todos estos años de música, le dije que era una excelente persona”.

Después, se dieron la mano y se despidieron mirándose a los ojos. “Para mí, eso es un flash”, resume Fontán.

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Misión cumplida

Además de conocer a Idol en persona y de regalarle la guitarra, Lucas se dio el lujo de ver los dos shows junto a su hija. “Hice pogo con ella por primera vez. Si todo lo de Billy fue un diez, haber bailado su música con ella fue un 11”, comenta.

En 2018, Rodríguez Fontán había tenido una experiencia similar a la de Billy Idol, con sus amigos de Attaque 77.

Fue cuando la banda celebró sus 30 años en el estadio Obras. Esa noche, Mariano Martínez y Luciano Scaglione tocaron con una guitarra y un bajo de Olivos Custom Guitars.

https://twitter.com/attaque77ok/status/1216798868748279809

¿Qué queda por hacer, entonces? “Lamentablemente ya estoy como medio hecho. Me contactaron de Brasil, para ver si le hacía una guitarra a The Edge, de U2. La verdad, no soy fanático, ¿qué le voy a hacer? La onda no es andar regalándole guitarras al que venga a tocar acá”, responde.

Ahora, Lucas agradece la “buena onda” de los que lo rodean. “Para mí, fue un esfuerzo y un logro de todos. Mucha gente me dio esperanza y me ayudó a seguir insistiendo”, detalla. Cree que Billy Idol volverá al país y ya apunta a su mano derecha, el guitarrista Steve Stevens.

“A lo mejor, podría hacerle una guitarra a él”. ¿Y por qué no?

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