“Luego de la muerte de Miguel Abuelo no volví a tener contacto con Los Abuelos de la Nada; sólo a Daniel Melingo lo veía cada tanto para tocar. Pero el anteaño, un día se apareció en casa Gato Azul, el hijo de Miguel, me propuso volver a reunir a Los Abuelos de la Nada. Por supuesto le conteste que sí, y que le había prometido a su papá que siempre tocaría. Y aquí estamos”, dice Kubero Díaz, último guitarrista de la banda además de músico esencial en los comienzos del rock nacional por su participación en La Cofradía de la Flor Solar y La Pesada del Rock and Roll que comandaba Billy Bond.
El pasado 21 habría sido el cumpleaños de Miguel Abuelo, y mañana es el aniversario de su temprana muerte, en 1988, a los 42 años. Sus canciones siguen sonando y el sábado se las podrá corear en el Teatro Opera, en una formación que incluye a Gato Azul en voz, antiguos miembros de la banda como Díaz en guitarra, el saxofonista Jorge Polanuer y el tecladista Juan del Barrio. También estará el bajista Javier Malosetti y músicos de distintas formaciones de Los Abuelos como Gringui Herrera, autor de “Tristezas de la ciudad”. “Vengo de ensayar con Gringui ‘Tristezas’ y lo pasamos muy bien”, agrega Díaz en diálogo con este diario. Aún no fue vacunado, pero dice “hay que ir para adelante” y ensaya con barbijo. Díaz es el único músico al que Miguel Abuelo le dedicó una canción, “Días de Kuberito Díaz”, en su álbum solista de 1984, cuando regresó al país luego de su exilio europeo. “Ese tema fue toda una sorpresa, que me lleno de alegría”, cuenta Díaz, que se radicó en Ibiza después del golpe de 1976. “Yo seguía en Ibiza cuando Miguel grabó ese tema, y me enteré cuando vino con el disco el productor Cachorro López, que me quería repatriar, algo que en realidad no estaba en mis planes. Yo estaba tranquilo en mi casita, pintando, pasando algunos inviernos realmente duros, pero así era mi vida. Yo no había tocado nunca con Miguel en la Argentina, pero nos hicimos amigos en Europa. En el show vamos a tocar temas de sus discos, más de veinte”.
Díaz participó en el último disco de Los Abuelos, “Cosas mías” donde también compuso algunas canciones. Ahí tuvo que variar su estilo hacia el reggae y justamente una de sus grandes cualidades es su versatilidad. “Yo me mimetizo con lo que me rodea. Tocaba folklore y pintaba desde los 6 años, pero cuando escuché los Beatles salí corriendo a buscar una guitarra eléctrica. También viví en Buzios, y me salía la bossa nova”. Una de las grandes influencias de Kubero Díaz fue Jimi Hendrix, lo que se percibe en su primera banda, La Cofradía de la Flor Solar, formación psicodélica de La Plata, que muchos ven como la precursora directa de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, ya que algunos cofrades eran el violero Skay Beilinson y el artista gráfico Rocambole, luego miembros de Los Redondos. El primer disco de 1971 abría con una de las grandes joyas de la psicodelia argentina, “Quiero ser una luciérnaga”. “Teníamos preparados los temas del disco y estábamos grabando, pero un atardecer estaba en el jardín de casa, en La Plata, y había luciérnagas revoloteando con sus luces, y no bien agarré la viola me salió la canción de una, con la letra, ‘Quiero volar como una luciérnaga y brillar con luz propia’. Al día siguiente le dije a la banda que había que agregar un tema y no entendían nada. Con La Cofradía tuvimos grandes shows, me acuerdo de uno en Mar del Plata donde teníamos dos grupos teloneros; uno era Pedro y Pablo, y había unos chicos nuevos, Sui Generis, y ahí conocí a Charly y Nito, muy jovencitos”. Díaz nunca olvidó La Cofradía, que en los 90 se reunió y grabó más discos, y cada tanto toca con Skay Beilinson, recordando sus años hippies. “De chico me puse a hacer un dibujo de Jimi Hendrix. Después de un rato lo terminé y lo dejé en la mesa al lado de la ventana. A la noche llovió y Hendrix se había evaporado. Lo increíble fue que esa misma tarde me dijeron que Hendrix había muerto el día anterior”.
El disco más personal de este guitarrista es “Kubero Díaz y La Pesada”. Él tocó con Billy Bond desde el principio, y La Pesada era una banda única, por donde desfilaban todos los grandes músicos de la época. Varios de los integrantes de La Pesada, como Claudio Gabis y Alejandro Medina, ex del trío Manal, o el inigualable violinista Jorge Pinchevsky, tuvieron su disco solista con La Pesada. Pero el mejor fue el de Kubero. ”Tocar con Billy Bond y La Pesada en vivo en los comienzos de los 70, donde había mucha locura, es algo imposible de contar o de recordar. Íbamos a boliches en cualquier lado, pesados en serio y siempre podía pasar de todo. De lo que nunca me voy a olvidar es de estar tocando en uno de esos antros y de golpe mirarlo a Alejandro Medina que tenia la mano chorreando sangre en el bajo. Nunca supe si se lastimó golpeando fuerte las cuerdas o se cortó con algo, pero tocaba como nunca. Eso sí, por hippie me salvé del episodio del Luna Park cuando Billy Bond le dijo al publico que rompieran el estadio, y le hicieron caso. Es que había ido a relajarme un poco a El Bolsón”.
“Ahora”, termina la charla “hay cosas tecnológicas que pueden ser una ayuda, pero estamos viviendo cosas que parecen de la Edad Media. En todo caso, yo prefiero, como decía el Flaco Spinetta, que mañana es mejor”.
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