24 de junio 2004 - 00:00

Sacco: compromiso sin oportunismos

Graciela Sacco es, además de docente, una profunda investigadora de la creación artística contemporánea. Desde mediados de los '90 seguimos con atención una obra comprometida, sin oportunismos, iniciada en los '80, que indaga acerca del espacio urbano ya que para ella «las estrategias estéticas de la calle interactúan con cada ciudadano y la imagen artística contemporánea es una imagen política, en cuanto asume su tiempo estética y artísticamente». Estas palabras vienen al caso porque comenzamos a notar cierto abuso en lo que respecta al «arte político» -de rica tradición en nuestro país-sobre el mucho se habla y se muestra institucionalizándolo, y por lo tanto pierde su sentido. Porque no se trata de juntar cartones, tomar fotos de los sin techo o de los piqueteros o hacer un «arte povera» trasnochado.

Esta artista rosarina colaboró con el famosoy ya mítico grupo «Tucumán Arde» creado en 1968 para protestar contra las condiciones de pobreza en esa provincia. En 1994 pegó en las puertas de ingreso de varias escuelas de Rosario, papeles con impresiones heliográficas que reproducían alas desplegadas marcando y denunciando las políticas de restricción sobre el patrimonio público.

A propósito de la heliografía, publicó « Estructuras Solares», un estudio sobre la técnica basada en la acción química de la luz sobre los cuerpos (superficies emulsionadas, fotosensibles en sus compuestos a la luz, protagonista de muchas de sus obras). Debe recordarse su instalación «Las cosas que se llevan», valijas antiguas blanqueadas con impresiones heliográficas cubiertas por una tela transparente, con imágenes fragmentadas del cuerpo humano. En la Bienal de San Pablo de 1996, cientos de estampillas que cubrían todo el espacio, mostraban una boca abierta pinchada por un tenedor; un gesto o un grito que esperaba una respuesta, una acción perturbadora que además no podía evitar ser pisoteada.

«El Incendio y las Vísperas»,
otra presentación en la Bienal de San Pablo, estaba basada en una fotografía de una manifestación de los años '60, fragmentada en listones de madera. «Apresados entre varillas de madera aparecen enfatizados los ojos de niños, de aquellos que nos señalan cuando soslayamos sus miradas al detenernos en un semáforo o cuando abren la puerta de un taxi, imágenes de situaciones reales que Sacco captura en forma instantánea y luego transforma en propuesta artística». Así describimos esta situación en 1997, ahora mucho más agravada. En la Bienal de Venecia de 2001, «La Platea de la Humanidad», los muros y escalinatas estaban prácticamente intervenidos por esos ojos., más bien , una mirada que según Sacco, «es lo único que puede atravesar las barreras creadas para segregar a los excluidos». Aunque había que estar muy alerta para verlos, el discurso de esta artista es fiel a la reflexión entre el arte y la vida cotidiana. Sacco sale a la calle en búsqueda del ser humano, pero lo hace de una manera ambigua, sutil, un testimonio casi evanescente, como la memoria.

La obra presentada en el Museo de Arte Moderno, «Sombras del Sur y del Norte», está realizada con proyecciones simultáneas y reflexión sobre la pared, fotoserigrafías sobre acrílicos y libros, video instalación. El tema que evoca a la espera es casi invisible, poético, sugestivo. La fugacidad de la imagen está acentuada por la oscuridad de la sala y el rostro de los personajes fotografiados acusan ausencia. Creemos que a esta artista argentina de verdadera trascendencia internacional, se le debe una muestra abarcativa para comprobar la coherencia de un cuerpo de obra sólido, reflexivo, verdaderamente comprometido.

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