27 de febrero 2002 - 00:00
Saludable mezcla musical unirá popular con clásica
-
La miniserie de Prime Video de solo 6 capítulos que te hará dudar de tu propio celular
-
La comedia de Disney + donde pedir una pizza se convierte en una aventura absurda
Manolo Juárez y Jorge Navarro
«Estas juntadas» -agrega Navarro- «también son buenas para los músicos. Porque una cosa es escuchar a un colega y otra mucho más enriquecedora tocar en el mismo escenario con él». Periodista: ¿Cómo reacciona el público frente a este tipo de propuestas?
Manolo Juárez: Pareciera que en la Argentina siempre tendemos a regimentar. Hace años di una charla donde planteaba justamente esa pregunta, si la música popular se opone a la erudita -una palabra que, además, me parece horrible; prefiero habla de música sinfónica y de cámara-. No todos podemos abarcar todos los géneros; es más, son muy pocos los músicos capaces de encarar con la misma capacidad distintos tipos de música, inclusive dentro del campo popular.
J.N.: Inclusive, por parte de los músicos que conocemos la lecto-escritura, se suele hablar con desprecio de los que tocan de oído. Y no nos damos cuenta de que ésa es la manera en que todos empezamos a conocer la música desde chicos, del mismo modo en que aprendemos un idioma hablado.
P.: ¿Cómo incide una realidad económica y social como la que vivimos en el trabajo de un artista?
J.N.: En principio, yo querría decir que soy artista cuando estoy tocando. Durante el resto del tiempo me caben las mismas generales de la ley que a los demás argentinos. Siento mucho dolor por lo que pasa pero no diría que mi profesión es más difícil que otras. Por el contrario, estoy agradecido por poder hacer lo que hago. Cuando toco, trato de conectarme solamente con la música; y en eso de la conexión hay algo misterioso, que aparece o no sin explicación aparente. Me ha pasado de estar muy mal y hacer buenos conciertos; y viceversa, llegar del mejor humor y tener una actuación menos lucida.
M.J.: Hablando del arte y su relación con lo que pasa, yo agregaría que para mí el arte panfletario no sirve. Pero es evidente, y así lo demuestra la historia, que el arte, como decía Marcuse, refleja las angustias de su tiempo más allá de las cuestiones concretas. Y el verdadero artista es el que da testimonio más allá, inclusive, de su propia voluntad. En cualquier caso, nuestra responsabilidad es entregar siempre lo mejor que tenemos, igual que cuando uno invita a un amigo a comer a su casa.
P: Como músicos experimentados, ¿cómo ven la situación actual de la música en la
Argentina?
M.J.: Jorge, yo y otros músicos de nuestra generación fuimos, de algún modo, una consecuencia de los que nos precedieron. Pero, después de nosotros, quedó como un vacío, en todos los géneros. Afortunadamente, estoy viendo que en los últimos años han aparecido músicos jóvenes -Lilián Saba, Carlos Aguirre, Ernesto Jodos, y podría nombrar a muchos másque están combinando talento con mucho estudio; y los resultados se están viendo.
J.N.: Cuando yo empecé a escuchar y después a tocar jazz, no era tan común en la Argentina. Pero esa cadena se cortó. Ahora, como Manolo, estoy viendo con mucho placer la cantidad de músicos impresionantes, algunos de muy poca edad, que están tocando. En mi género, podría agregar a Juan Cruz Urquiza o Diego Urcola, que toca en Nueva York con Paquito D'Rivera, pero hay muchos otros. Parece que, pese a la crisis, estamos frente a un presente mucho más interesante que el pasado inmediato.




Dejá tu comentario