27 de febrero 2002 - 00:00

Saludable mezcla musical unirá popular con clásica

Manolo Juárez y Jorge Navarro
Manolo Juárez y Jorge Navarro
"Esta es una experiencia que ya conozco" -dice Manolo Juárez, en la sala de música de su casa en el barrio de Constitución-. «Hace años hicimos un ciclo en La Peluquería, un lugar que ya no existe en la calle Bolívar, que se llamó «Sólo piano». Allí se reunieron artistas como el Cuchi Leguizamón, Osvaldo Tarantino, Horacio Salgán, el «Mono» Villegas y Jorge Navarro».

La referencia tiene que ver con los dos recitales que el compositor y pianista presentará el viernes y el sábado en Notorious donde compartirá una fecha con Gerardo Gandini y otra con Jorge Navarro. «La posibilidad de mezclar los distintos géneros de la música popular con lo clásico es muy buena, porque el público que va a un concierto para ver una cosa se encuentra también con otra. Eso le permite recibir informaciones distintas».

«Estas juntadas»
-agrega Navarro- «también son buenas para los músicos. Porque una cosa es escuchar a un colega y otra mucho más enriquecedora tocar en el mismo escenario con él». Periodista: ¿Cómo reacciona el público frente a este tipo de propuestas?

Reacción

Jorge Navarro: En principio, cada género tiene su público. Por eso, es muy sorpresivo ver cómo reaccionan los que no están acostumbrados a escuchar lo que uno toca. En todo caso, la gente suele ser mucho más abierta que los propios músicos. Recuerdo que cuando hicimos el espectáculo de Gershwin con Baby López Furst con orquesta sinfónica, el prejuicio venía más por parte de varios de nuestros propios colegas que por parte del público.

Manolo Juárez:
Pareciera que en la Argentina siempre tendemos a regimentar. Hace años di una charla donde planteaba justamente esa pregunta, si la música popular se opone a la erudita -una palabra que, además, me parece horrible; prefiero habla de música sinfónica y de cámara-. No todos podemos abarcar todos los géneros; es más, son muy pocos los músicos capaces de encarar con la misma capacidad distintos tipos de música, inclusive dentro del campo popular.

J.N.:
Inclusive, por parte de los músicos que conocemos la lecto-escritura, se suele hablar con desprecio de los que tocan de oído. Y no nos damos cuenta de que ésa es la manera en que todos empezamos a conocer la música desde chicos, del mismo modo en que aprendemos un idioma hablado.

M.J.: Al contrario, muchas veces los conservatorios y las escuelas de música, con su pretensión de encasillar todo en las reglas, coartan la libertad creativa de muchos jóvenes. Muchos profesores se olvidan que los libros de música -de armonía, de composición, de orquestación no son más que libros de historia que hacen referencia a lo que sucedió en el pasado pero que no pueden regir lo que pasa ahora o lo que pasará en el futuro.

P.: ¿Cómo incide una realidad económica y social como la que vivimos en el trabajo de un artista?


J.N.:
En principio, yo querría decir que soy artista cuando estoy tocando. Durante el resto del tiempo me caben las mismas generales de la ley que a los demás argentinos. Siento mucho dolor por lo que pasa pero no diría que mi profesión es más difícil que otras. Por el contrario, estoy agradecido por poder hacer lo que hago. Cuando toco, trato de conectarme solamente con la música; y en eso de la conexión hay algo misterioso, que aparece o no sin explicación aparente. Me ha pasado de estar muy mal y hacer buenos conciertos; y viceversa, llegar del mejor humor y tener una actuación menos lucida.

M.J.:
Hablando del arte y su relación con lo que pasa, yo agregaría que para mí el arte panfletario no sirve. Pero es evidente, y así lo demuestra la historia, que el arte, como decía Marcuse, refleja las angustias de su tiempo más allá de las cuestiones concretas. Y el verdadero artista es el que da testimonio más allá, inclusive, de su propia voluntad. En cualquier caso, nuestra responsabilidad es entregar siempre lo mejor que tenemos, igual que cuando uno invita a un amigo a comer a su casa.

Situación

P: Como músicos experimentados, ¿cómo ven la situación actual de la música en la
Argentina?


M.J.:
Jorge, yo y otros músicos de nuestra generación fuimos, de algún modo, una consecuencia de los que nos precedieron. Pero, después de nosotros, quedó como un vacío, en todos los géneros. Afortunadamente, estoy viendo que en los últimos años han aparecido músicos jóvenes -Lilián Saba, Carlos Aguirre, Ernesto Jodos, y podría nombrar a muchos másque están combinando talento con mucho estudio; y los resultados se están viendo.

J.N.:
Cuando yo empecé a escuchar y después a tocar jazz, no era tan común en la Argentina. Pero esa cadena se cortó. Ahora, como Manolo, estoy viendo con mucho placer la cantidad de músicos impresionantes, algunos de muy poca edad, que están tocando. En mi género, podría agregar a Juan Cruz Urquiza o Diego Urcola, que toca en Nueva York con Paquito D'Rivera, pero hay muchos otros. Parece que, pese a la crisis, estamos frente a un presente mucho más interesante que el pasado inmediato.

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