Peter Simoninschek y Ulrike Folkerts (como la Muerte)
interpretan una escena de «Jedermann» en la inauguración
ayer del Festival de Salzburgo, que tuvo graves discursos
oficiales contra el terrorismo.
Salzburgo, Austria (EFE) - La defensa de los valores culturales frente a la barbarie del terrorismo marcó ayer el acto inaugural del prestigioso Festival de Salzburgo, que durante más de un mes protagonizarán los grandes maestros de la música y el teatro. «Nunca imaginamos que podría llegar a haber un terrorismo igual, que asesina niños y mujeres inocentes. Pero no permitiremos que nos quiten con bombas nuestros valores europeos», dijo el presidente de Austria, Thomas Fischer, en su discurso inaugural. En este acto, celebrado en la Escuela de Equitación de Salzburgo, el jefe de Estado recordó que «el arte ayudó a afrontar y superarla pesadilla de Auschwitz y Adolf Hitler, Heinrich Himmler y Josef Goebbels». «Como animal doméstico seguro que el arte no sirve, pero sí como un espejo de la sociedad», agregó Fischer. Por su parte, el canciller federal, Wolfgang Schüssel, destacó «la vulnerabilidad de nuestro mundo» y la cultura europea, que calificó como «una cultura de la libertad que debe ser defendida también en la vida cotidiana». «Europa nunca ha sido simplista, nunca ha sido una monocultura. Los festivales tienen el sentido de renovar antiguas tradiciones, actuar como fuerzas regeneradoras, implicar al arte como portador de paz en una Europa desgarrada, dijo en su día Hugo von Hofmannsthal», recordó en su alocución Gabi Burgstaller, presidenta del Gobierno federado de Salzburgo.
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Por primera vez, en este acto se prescindió del discurso solemne de una destacada personalidad invitada y a cambio, el director artístico del certamen, el alemán Peter Ruzicka, optó por «dejar hablar directamente al arte», ofreciendo una breve selección del programa previsto.
Así, se ofrecieron la obertura de la ópera de Gluck «Alceste», interpretada por la Mozarteum Orchester dirigida por Ivor Bolton, un aria de «Mitridate», de Mozart, cantada por la soprano Ina Schingensieben, un movimiento del cuarteto para cuerda de la compositora israelí Chaza Czernowin, así como un aria de «La Traviata», de Verdi, cantada por el tenor James Valenti.
Del programa teatral se ofrecieron escenas de varias obras que se interpretarán en las próximas semanas, mientras que fueron los acordes de Joseph Hadyn los que representaron al conjunto de conciertos.La 85 edición de este tradicional festival que se celebra cada verano en esta ciudad austríaca, cuna natal de Wolfgang Amadeus Mozart, ofrecerá hasta el próximo 31 de agosto un total de 183 representaciones de ópera, música y teatro al más alto nivel.
Además, por primera vez participan dos premios Nobel de Literatura: el sudafricano John M. Coetzee y la austríaca Elfriede Jelinek, que junto a Antonio Lobo Antunez protagonizan las lecturas de obras propias en la serie «Poetas invitados». Kent Nagano, Thomas Hampson, Riccardo Muti, Alfred Brendel, Maurizio Pollini, Sir Roger Norrington, Leonides Kavakos y Cecilia Bartoli son algunos de los distinguidos maestros y artistas que atraerán al público austríaco y extranjero de este festival.
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