29 de abril 2022 - 00:00

Se acerca a su fin un Bafici algo apagado, pero con destellos

Aún faltan exhibirse “Marx puede esperar”, del veterano Marco Bellocchio, “Anteojos negros”,
de Dario Argento y “Eami”, de Paz Encina, que refleja la cosmovisión de una pequeña indiecita.

bellocchio. Del italiano se proyectará “Marx puede esperar”.
bellocchio. Del italiano se proyectará “Marx puede esperar”.

Algo apagado, pero bien organizado, como siempre, va terminando el Bafici de este año. Hasta mañana, todavía hay tiempo de ver tres piezas de las secciones paralelas: la emotiva “Marx puó aspettare”, de Marco Bellocchio; “In the court of Crimson King”, para quienes gusten de ese grupo, y “Occhiali neri”, anteojos negros, de Darío Argento, comparativamente mejor que la anterior. También, para quienes quieren ver algo experimental, “Eami”, de Paz Encina, que con lenguaje poético busca reflejar la cosmovisión de una pequeña indiecita. Coproducción argento-paraguaya, es la tercera y acaso la más arriesgada película de la asunceña Paz Encina, y es en este momento una de las posibles candidatas al premio de la sección Vanguardia y Género.

En verdad, ninguna de las secciones tiene candidatos demasiado fuertes. En la Oficial podrían mencionarse “Fanny camina”, de Alfredo Arias e Ignacio Masllorens, “Sis dies corrents”, comedia catalana poco graciosa, “Malintzin 17”, que Mara Polgovsky armó con videos caseros de su finado hermano, el director mexicano Eugenio Polgovsky; la boliviana “El gran movimiento”, del ascendente Kiro Russo, la chilena “El pa(de)ciente”, de Constanza Fernández, todas esas merecen consideración, pero con los jurados nunca se sabe.

Dentro o fuera de competencias, se destacaron varios films nacionales, sobre todo documentales, como “Silencio en la ribera”, de Igor Galuk, siempre centrado en su natal Berisso, “Villa Olímpica”, de Sebastián Kohan, evocando la infancia de los hijos de refugiados en México, “El campo luminoso”, de Cristian Pauls, “Diarios”, de Andrés Di Tella, y en particular el ensayo “Después de Catán”, de Víctor Cruz, que asocia los basurales de Shenzen (el Silicon Valley chino) y González Catán (depósito del Ceamse) para reflexionar sobre la condición perecedera y hasta despreciada de materiales, seres humanos e incluso películas. Concreto, agudo y bien hecho, “Después de Catán” dura apenas 37 minutos. Por el tema y la duración le será difícil estrenar en salas. Por los mismos motivos, debería ir en horario central y con debate posterior en el cable.

Dejá tu comentario

Te puede interesar