20 de enero 2026 - 10:05

Se cumplen 44 años del día en que Ozzy Osbourne le arrancó la cabeza a un murciélago de una mordida

Durante el show, el cantante creyó que el animal era de utilería, lo llevó a su boca y desató un escándalo que marcó su carrera y la historia del rock.

Ozzy Osbourne afirmó que la experiencia fue horrible. 

Ozzy Osbourne afirmó que la experiencia "fue horrible". 

Hoy se cumplen 44 años de uno de los episodios más polémicos y recordados de la historia del rock. Esa noche de 1982, en medio de un concierto en Estados Unidos, Ozzy Osbourne mordió y arrancó la cabeza de un murciélago sobre el escenario.

A lo largo de su carrera, el "Príncipe de las Tinieblas" construyó un personaje impredecible, alimentado por los excesos, el humor negro y una relación constante con el escándalo. Sin embargo, ningún gesto fue tan impactante como ese instante en el que, frente a miles de personas, llevó al mamífero a su boca creyendo que se trataba de un juguete. A continuación, conocé los detalles.

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El relato de Ozzy Osbourne de cómo le arrancó la cabeza a un murciélago de una mordida

La escena ocurrió durante un show de la gira de "Diary of a Madman", el segundo álbum solista de Ozzy Osbourne, el 20 de enero de 1982 en el Veterans Memorial Auditorium de Des Moines, Iowa. El concierto iba con normalidad hasta que, en medio de la euforia del público, algo cayó al escenario y quedó a los pies del cantante.

Ozzy asumió que se trataba de uno de los tantos objetos de utilería que solían volar desde las gradas. En ese entonces, lanzar juguetes, muñecos o cosas extrañas a las tablas era casi parte del ritual en sus shows. Es por eso que, sin pensarlo demasiado, se agachó, lo levantó y se lo llevó directamente a la boca.

Recién cuando sintió una textura distinta, entendió lo que pasaba: “Pensé que era uno de esos murciélagos de goma. Lo recogí y era un murciélago de verdad, ¿sabes?”, recordó en el programa Night Flight. Y ante la pregunta de si el animal seguía vivo, Osbourne respondió: “Hasta que le mordí la cabeza”.

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El público quedó paralizado durante unos segundos. Algunos gritaron, otros rieron y muchos no podían creer lo que acababan de presenciar. El artista, por su parte, escupió los restos del animal y continuó el show.

Después, surgieron versiones cruzadas sobre el estado del murciélago. Tiempo después, un fan llamado Mark Neal, quien dice haber lanzado el animal al escenario a sus 17 años, afirmó para "USA Today" que “había estado muerto por dos semanas”.

De acuerdo con su relato, su hermano menor lo había traído vivo de la escuela, pero luego lo guardaron en el congelador para usarlo como parte de un chiste para el recital. Ozzy, por su parte, siempre sostuvo que sintió movimiento en la boca, una sensación que describió como “horrible”.

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Terminado el show, el cantante fue trasladado de urgencia a un hospital, donde recibió una serie de inyecciones preventivas contra la rabia. En el documental "Don't Blame Me" de 1992 contó que el tratamiento fue largo y doloroso, y que tuvo que repetirlo durante varios días.

“Por si alguno piensa que eso es ‘cool’… si quieres ser un completo idiota, inténtalo”, bromeó.

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No sólo murciélagos, Ozzy Osbourne también le arrancó la cabeza a tres palomas

El murciélago no fue el primer animal involucrado en una escena escandalosa protagonizada por Ozzy Osbourne. Años antes, durante una reunión con CBS Records, el cantante tenía planeado soltar tres palomas como símbolo de renovación.

Sin embargo, después de una discusión con una relacionista pública, todo terminó mal. Según el expublicista Mick Wall, autor de "Black Sabbath: Symptom of the Universe", el artista mordió la cabeza de dos de las aves frente a toda la mesa de directivos.

Ozzy Osbourne

El propio Ozzy lo narró relató años después: “Saqué una de esas palomas y le mordí la cabeza. Solo para que se callara. Luego lo hice de nuevo con la siguiente paloma, escupí la cabeza sobre la mesa. Ahí fue cuando me echaron”. También admitió que fue un acto impulsivo, nacido de la bronca y bajo los efectos del alcohol, y que en ese mismo momento supo que había cruzado un límite.

Estos episodios contribuyeron a forjar la leyenda de Osbourne como una figura que no distinguía entre el personaje y la realidad. Con el tiempo, el artista reflexionó sobre esos excesos en su autobiografía de 2010: “He hecho cosas malas en mi vida. Pero no soy el diablo. Solo soy John Osbourne: un chico de clase trabajadora de Aston que dejó su empleo en la fábrica y salió a buscar diversión”.

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