26 de noviembre 2002 - 00:00

Se exhibe en París notable retrospectiva de Modigliani

París - El Museo de Luxemburgoburgo, de París, presenta una muestra de 110 obras de Amedeo Modigliani con la curaduría de un reciente visitante de la Argentina: Marc Restellini, director de ese Museo, quien inauguró las Jornadas de la Crítica, en la Bienal de Arte 2002, con una conferencia en la que se refirió a éste y otros de sus proyectos.

Luxemburgo tiene una historia de casi cuatrocientos años y es el primer museo de arte que se origina a partir de las colecciones reales. Desde 1615, María de Médicis, había querido que el Palacio de Luxemburgo tuviera dos galerías destinadas a recibir pinturas; para ellas, Rubens pintó la «Historia de la Reina», que luego fue trasladada al Louvre. En 1750 fue el primer museo de pintura abierto al público y entre otras, incluía las de Leonardo da Vinci, Veronese y Rembrandt. En 1818 se convirtió en museo de artistas vivos, una suerte de primer museo de arte moderno, donde expusieron David, Ingres, Dela-croix.

En ese tiempo aparece un nuevo concepto: el Museo de obras vivas, es decir, aquel que exhibía arte contemporáneo. Luxemburgo tuvo una vida singular de aperturas y cierres pero finalmente fue afectado al Senado, cuando en 1886, se construyó el edificio actual. En 1895 se incorporan obras de los impresionistas, que habían sido rechazados en todas partes. Así llegan a las colecciones nacionales. Pero en 1937, por cuestiones de espacio, son trasladados al Louvre y luego al Museo D'Orsay. Desde 1979, a raíz de un proyecto conjunto del Ministerio de Cultura y el Senado franceses, se resolvió su reapertura, pero recién en febrero de 2000 se firmó el convenio. La idea fue recuperar la importancia que tuvo en sus comienzos, con una serie de muestras prestigiosas. Así, por ejemplo, el año pasado presentó su primera exhibición: Rafael.

La actual muestra de Modigliani está diseñada como una gran escenografía que pone en evidencia el correlato de las obras y la época en que fueron realizadas en plena guerra. La arquitectura del hierro que caracterizó esa época de Europa, está presente en el montaje, donde columnas que forman como una estructura industrial sostienen, en un espacio muy oscuro, las 110 telas muy iluminadas que parecen flotar en la sala.

• Proyecto

El proyecto implicó un estudio exhaustivo, gracias al cual se hizo evidente la verdadera dimensión de vanguardia de este pintor de excepción.

Modigliani
fue un dibujante original y excepcional que en sus pinturas de retratos y desnudos simplificó y estilizó las formas. A diferencia con otros artistas de su época, no se sintió atraído por la modernidad --trenes o barcos a vapor-, ni tampoco por los elementos de la vida cotidiana -diarios o marcas de la época.

Marc Restellini
señaló que»sólo en una obra aparecen elementos de esas características: un gran interruptor eléctrico, por ejemplo, en el «Retrato de Jeanne Hébuterne», de 1919. Se destacan sus numerosos retratos en los que presentó a personajes que conoció, pero también a sus amigos, convirtiéndose en una suerte de cronista de la bohemia de Montparnasse en la que él también participó. Sus primeros retratos de 1915-16 son más simples y menos articulados. De estos años, se destaca «Madame Pompadour», que en realidad era su amiga Beatriz Hastings. Mien-tras Picasso se representaba en Arlequín, Modigliani lo hacía como Pierrot o «Autorretrato vestido de Pierrot», de 1915.

También es notable Chaim Soutine de 1916, de quien realizó cuatro retratos, tal vez como testimonio de su gran amistad. Aunque en Italia había realizado estudios académicos sobre el desnudo, más tarde en París, afianzó sus técnicas de observación y ejecución con las que logró imágenes muy espontáneas. «Mujer de manto blanco», 1917 (obra del Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, incluida en esta gran retrospectiva en el Museo de Luxemburgo), señala el regreso de Modigliani al retrato en 1917, luego de que ejecutó una serie de desnudos. «El Conde Wilhorski», 1917 , donde pinta al artista polaco, es una obra expresionista que reapareció, después de muchos años, en 1970. No había sido expuesta desde 1917. La muestra incluye su última obra, «Autorretrato» de 1919, en la que aparece sentado de perfil, con un rostro casi de máscara mortuoria.

A veces escribe en sus telas el nombre de su modelo o alguna palabra referida al personaje. Pero también, citas poéticas de
Dante y Lautréamont o frases de Nostradamus. Estas escrituras sobre la tela marcan la influencia del cubismo, a pesar de que Modigliani sólo se acerca a esa tendencia en algunos tonos del marrón y el tratamiento de las caras. En la relación con el Futurismo -que tuvo su muestra memorable en París en 1912-, Modigliani no se sintió cercano a su estética ni a la ideología fascista de Marinetti, el líder del grupo. No obstante había conocido a Umberto Boccioni en 1901 en Roma y también fue amigo de Gino Serverini. En la primavera de 1918, cuando su salud ya estaba muy debilitada se instaló por un año en Niza. Allí aclaró su paleta y trabajó en formatos más grandes. Residió varios meses en Cannes en la villa del pintor Osterlind y visitó a Renoir, pero en mayo de 1919 cuando regresó a París, estaba muy enfermo.

Modigliani
murió el 24 de enero de 1920 y dos días más tarde, su pareja Jeanne Hébuterne, que esperaba su segundo hijo, se suicidó.

Las miniaturas textiles de Silvina Trigos se encuentran desde el pasado mes de octubre en el shop de la Casa Milá ("La Pedrera", Casa Museo Gaudí en el Passeig de Gracia de Barcelona). La artista argentina fue seleccionada para integrar el staff de artistas y diseñadores de La Pedrera "por el espíritu modernista y la gama de color de sus diseños".

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