«Una mujer secreta» de Alina Diaconú. Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Buenos Aires 2002. 283 págs.
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Una escritora en crisis busca, desesperadamente, algún personaje que la ayude a construir una nueva ficción y que a la vez reavive su creatividad dormida. El azar hace que encuentre al ansiado personaje en una confitería del barrio de Belgrano. Allí es donde conoce a Lucila de Camoens, la misteriosa «dama de verde», una rubia de aspecto sofisticado y de costumbres algo excéntricas, cuyo enorme magnetismo parece encerrar un inquietante enigma.
Su imagen desvelará a la narradora y la invitará a reconstruir distintos aspectos de su vida. Aunque para ello, la tímida escritora tenga que apelar más a su intuición que al producto de sus limitadas averiguaciones. En paralelo, el lector se irá enterando de los viajes y de las historias amorosas vividas por Lucila y por su hijo Octavio, así como de los poderes curativos y adivinatorios que la dama ha puesto en práctica en otras partes del mundo.
Alina Diaconú juega, de a ratos, a ser una escritora algo torpe, a quien los personajes se le escapan de las manos para tomar vida propia. Con ella comparte su origen rumano, su relación de amor y odio con la Argentina y, sobre todo, su reconocida veneración por el autor de «El Aleph», protagonista excluyente de su último libro «Jorge Luis Borges - Entretiens avec Alina Diaconú», publicado el año pasado, en Francia.
Como presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, María Kodama señala en el prólogo de «Una mujer secreta» que ésta parece haber sido escrita en «clave de Borges». Pero lo cierto es que si algo tiene de «borgiano» esta novela es la inclusión del poema «A Luis Camoens»(de «El Hacedor») que la autora utiliza aquí para sumar nuevas capas al misterioso origen de su heroína.
La novela está planteada como el intento fallido de una escritora, que finalmente decidió dejar de lado el personaje que la obsesionaba. Se supone que lo que muestran estas páginas son las vivencias de individuos de carne y hueso que se han cruzado con la escritora en la vida real (Lucila, por ejemplo, asiste a una de sus conferencias). Sin embargo, a pesar de estar viviendo ahora en una realidad inmaterial parecen mucho más reales que su propia autora. Y todo esto por obra y gracia de la ficción literaria.
Fuera de esta tensión entre vida y literatura, la novela ofrece una trama más bien previsible y con un esquema bastante cercano al de la tradicional novela romántica, sobre todo en lo que atañe a su exótica y algo cursi protagonista. En esta historia de destinos marcados, intuiciones literarias y clarividencia, faltan dos elementos claves para subyugar al lector: magia y misterio.
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