31 de enero 2007 - 00:00

Seda de tiempos crueles

«El abanico de seda» de Lisa See. Traducción: Gemma Rovira Ortega. Editorial Salamandra. Barcelona, España, 2006. 317 págs.

Las memorias de una octogenaria, nacida en 1823 en un condado al sur de China, brindan buen testimonio sobre la condición femenina en una cultura que todavía considera a la mujer «la rama inútil de la familia» y la reduce a la única función de parir varones.

La novela transcurre en una época particularmente difícil, en donde las niñas eran sometidas a prácticas como el vendado de pies que exigía la rotura de huesos para luego reducirlos y moldearlos como una flor (en Internet se pueden encontrar fotografías muy elocuentes bajo el rubro «footbinding»). Aunque muchas morían en el intento, era condición sine qua non para acceder a un buen arreglo matrimonial. En la estructura social china la mujer estaba sometida de por vida al poder masculino. Tal es así que la expresión china para «viuda» es «la que todavía no murió». En compensación,otro proverbio aconsejabaa las casadas (destinadas a servir a la familia de su marido): «Obedece, obedece, obedece, y después haz lo que quieras».

«El abanico de seda» hace foco en la capacidad femenina para eludir prohibiciones y mandatos y generar un grado de complicidad infranqueable para los hombres. De esto da cuenta el «nu shu» ( literalmente «escritura de mujeres»), un sistema de escritura fonética que sólo fue utilizado en la provincia de Hunan hasta que la revolución cultural maoísta lo proscribió, pero logró sobrevivir y actualmente se lo ha vuelto a enseñar.

Más allá de estas curiosidades, «El abanico de seda» es la historia de una amistad que se inicia en la infancia. Lirio Blanco y Flor de Nieve pertenecen a diferentes clases sociales pero fueron convertidas en «laotong» (almas gemelas); otra costumbre de la época que les aseguraba un sostén emocional de por vida. Ambas intercambian mensajes en un abanico que simboliza el sólido vínculo que las une.

Lisa See (1955) es biznieta del patriarca del Barrio chino de Los Angeles y ha escrito varios thrillers ambientados en China. Su novela podría emparentarse con «Memorias de una geisha» o «Esposas y concubinas», pero la autora utiliza sus conocimientos de la cultura china para expresar, con intuición poética, las contradicciones del alma femenina.

Patricia Espinosa

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