Senderowicz: rescatan a un grande de la publicidad

Espectáculos

El fotógrafo polaco-argentino fue uno de los artífices de la imagen de la década pop. Entre otras, hizo el "Shock-Cadum" de Susana Giménez.

Gracias al Mecenazgo de CABA, Galería Vasari y Paula Senderowicz, se acaba de editar el libro “Boleslaw Senderowicz-Fotógrafo”. La edición es bilingüe castellano-ingles, la traducción de Támara Stuby, con ilustraciones color y blanco y negro. “La Cámara Bolek”, texto introductorio de su nieta, Paula Senderowicz, destacada artista visual que comenzó a visitar el estudio de Boleslaw a los tres años, en los 70, describe su encuentro con diez cajones de madera que contenían 102.000 negativos numerados, fechados, un archivo de imágenes que considera “una provocación, un llamado a zambullirse en la intimidad de un mundo”.

Bolek, nacido en Lodz (Polonia) en 1922, llegó con su familia a Buenos Aires en 1925. Se nacionalizó argentino, no volvió a hablar su lengua natal y se expresaba en un muy cuidado castellano. Vivió rodeado de arte, de música, entre sus amigos estaban Guillermo Roux, Jorge Kleiman y Lito Lijalad. Él mismo realizaba retratos en carbonilla así como manchas informalistas. Paula Senderowicz convocó a Valeria González, licenciada en Historia del Arte, a Nicolás Levin, fotógrafo y a Valentina Ansaldi, Sofía Reiter, Emilio Neiman y Diego Guerra, doctor en Historia del Arte , especializado en fotografía, para la investigación de tan valioso material.

Sender, así se lo conocía, actuó en el ámbito de la publicidad y la moda entre los años 50 y su fallecimiento en 1994. El estudio que dirigía fue responsable de numerosas campañas de marcas argentinas y multinacionales. Sus modelos fueron Ante Garmaz, Karin Pistarini, María Marta Lagarrigue, Kouka y otras celebridades de la época que marcaron a varias generaciones por su estética, refinamiento y glamour, muchas veces vestidas por Jacques Dorian , introductor del prêt-à-porter en nuestro medio. Un gran innovador ya que ubicaba a estas figuras impecablemente vestidas, con el clásico collar de perlas, seductoras, en un escenario contrastante: estadios de fútbol, plazas, aeropuertos, mansiones emblemáticas de nuestra arquitectura ciudadana en una rigurosa puesta de luces. Fue también fotógrafo de figuras del espectáculo, entre ellas, Amelia Bence, Claudia Lapacó, Chunchuna Villafañe, Susana Giménez. A él se le debe el famoso ¡Shock! en la propaganda del jabón Cadum. También se caracterizó por su alta calidad técnica, un sofisticado estilo y sentido del humor.

En 1957 apareció la revista “Claudia”, dirigida a “una lectora inteligente, de clase media alta, dotada de buen gusto y de cierta cultura” como lo señaló Césare Civita, director de Abril, exiliado que huyó del fascismo italiano. La influencia de la revista marcó una época glamorosa entre 1957 y 1973 que rompió en el curso del tiempo con el canon de la mujer ama de casa que también se interesaba en leer artículos culturales firmados por Oriana Fallaci, Olga Orozco y Julio Cortázar.

Senderowicz viajó frecuentemente a los Estados Unidos, se vinculó con fotógrafos notables, entre ellos, Irving Penn, de la revista Vogue. Según Guerra, Sender “ubicaba a sus modelos en una atmósfera surreal, como si no encajaran en el lugar en el que se encontraban”. Participó en el colectivo fotográfico “La Carpeta de los Diez”, que reunió entre 1953 y 1959 a importantes fotógrafos como Anatole Saderman, Annemarie Heinrich, Juan Di Sandro, Pinélides Fusco, Alex Klein, Augusto Valtmijana. También tuvo una destacada actuación en el Foto Club Buenos Aires para el que diseñó su logotipo, que se utilizó hasta la década del 90. En 1990 se realizó su única retrospectiva en la fotogalería del Teatro San Martín. En esta muy cuidada edición se incluye una biografía del artista y su ensayo “La función social del fotógrafo”.

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