13 de septiembre 2007 - 00:00
Ser o no ser: cuestionan identidad de Shakespeare
-
Paula Rivero: una experiencia visual de fuerte densidad conceptual
-
Jagger vuelve a la actuación: será parte del elenco de la película "Three Incestuous Sisters"
W.S.: un hombre que apenas sabía leer y escribir no pudo
poseer los conocimientos legales, históricos y matemáticos
que hay en sus sublimes tragedias, comedias y sonetos. Y
menos ser capaz de esa escritura.
Desde el siglo XVIII, no han faltado teorías que defienden la idea de que William Shakespeare no fue más que un seudónimo. Con el tiempo han surgido sospechas de que detrás de ese «alias» pudieron esconderse el dramaturgo Christopher Marlowe (1564-1593), el filósofo y hombre de letras Francis Bacon (1561-1626) o Edward de Vere (1550-1604), decimoséptimo conde de Oxford.
«Suscribo la teoría de la Coalición», dijo Jacobi, al inclinarse por Edward de Vere, que frecuentó la vida cortesana en el reinado de Isabel I (1533-1603), como su «candidato» preferido, dadas las supuestas similitudes entre la biografía del conde y numerosos hechos relatados en los libros del bardo.
«Creo que el que más luz arroja al enigma es posiblemente de Vere, pues pienso que un autor escribe sobre sus propias experiencias, su propia vida y su propia personalidad», comentó el actor.
Jacobi y Rylance han entregado una copia de la declaración al profesor William Leahy, responsable del departamento de Inglés en la Universidad Brunel de Londres y director del primer programa de estudios dedicado a la autoría de Shakespeare, que empieza este mes.
Para Leahy, el debate que proponen los más escépticos resulta «legítimo», pues el problema encierra un «misterio en su origen y la discusión intelectual nos acercará a ese origen. Eso no quiere decir -agregó el profesor- que vayamos a hallar una respuesta a todo. Naturalmente, ésa es la cuestión...».
Quizá quien mejor resumió este dilema sobre la identidad de Shakespeare fue Woody Allen cuando escribió: «He pasado años investigando el problema acerca de la identidad de Shakespeare, y sólo he podido llegar a una conclusión: jamás le aceptaría un cheque».



